Constancio Larguía lo hace de nuevo

El cofundador de Patagon vuelve al ruedo con Weemba, una red social para la obtención de créditos que lanzó en la Argentina y España. Por qué decidió emprender otra vez, cómo hizo para enrolar en el proyecto a varios de quienes lo acompañaron hace poco más de una década en el portal financiero y qué aprendió de aquellos años de furor puntocom. 21 de Enero 2011
Constancio Larguía lo hace de nuevo

Llueve en la avenida 9 de Julio y en las oficinas de Weemba Constancio Larguía se acomoda en una silla que no abandonará durante las varias horas que durará esta entrevista. El lugar es algo más que familiar: allí se fundaron Patagon (la fugaz estrella de la era puntocom que concibieron junto a Wenceslao Casares, ver recuadro) y Bumeran, el sitio de recursos humanos que Pablo Larguía —su hermano— vendió a Terra Lycos en U$S 10 millones en el año 2000.

Larguía (35) tiene dos hijos y vive en Miami, donde fijó residencia en marzo de 1999, cuando Patagon era uno de los start ups más prometedores del mundo. Viaja con frecuencia a Buenos Aires y también a Madrid, donde su hermano Pablo lidera la Red Innova y, además, se dedica a la producción de espectáculos. 

Dice que podría dedicarse a descansar —aunque tras Patagon emprendió sin éxito con una plataforma de distribución de video y música—, pero ahora Weemba es su nueva obsesión: una plataforma online en la que cualquiera puede solicitar un crédito a partir de un perfil social elaborado por cada usuario y que puede ser consultado por los bancos. 

Con presencia en la Argentina y España y planes para desembarcar en Estados Unidos en 2011, Weemba ya atravesó un primer financiamiento entre los mismos fundadores —con su hermano Pablo y varios ex Patagon entre los seis— y actualmente están yendo hacia una tercera ronda. El total de inversiones hasta la segunda ronda es de U$S 2,6 millones. “Estamos viendo a personas de la banca estadounidense que puedan ser eventuales inversores”, asegura Larguía. 

En esta entrevista exclusiva con Information Technology, explica por qué cree que Weemba —“buscamos un nombre que sonara bien en cualquier idioma”, dice— implica un modelo de oferta en la Web que considera revolucionario y que excede al mercado financiero. También anticipa cómo será su lanzamiento en Estados Unidos y habla sobre lo qué quedó de su “pareja dorada” con Wenceslao Casares y el aprendizaje que le dejaron los años de Patagon. 

¿Qué significa emprender nuevamente un proyecto en la misma oficina donde nació Patagon? 
Tiene cierta cosa épica, aunque en otra oficina lo estaríamos haciendo igual. Es un gusto poder estar de nuevo juntos algunos de los ex Patagon y con más experiencia. Nos mudamos en abril del año pasado, después de que la actualicé un poco, para que tuviera más comodidades. Acá también se fundó Bumeran, así que esta oficina, donde mi abuelo tenía una compañía constructora, terminó siendo un garaje de emprendimientos. 

¿Cómo surgió la idea de hacer Weemba? 
En parte surge a partir de la relación que tengo con Carlos (Maslatón), que viene de la época de Patagon, donde él estaba muy involucrado. Luego de Patagon, habíamos seguido en contacto por temas de mercados financieros, algo que a los dos nos interesa. En 2006 habíamos considerado aventurarnos de vuelta en el trading online en la Argentina, a partir de que veíamos el potencial de Internet para establecer vínculos financieros entre gente que está en el interior, alejada de la Bolsa y los servicios financieros prestados en Buenos Aires. Pero no lo hicimos, porque nos encontramos con un esquema complicado para llevarlo a cabo, aunque quedó flotando la idea de hacer algo en Internet en el área de finanzas.

¿Con qué clase de barreras se encontraron?
Hoy en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires no se puede hacer trading online. En el medio debe haber un eslabón de una persona física que tiene que operar con la orden. El usuario final no puede interactuar directamente con otro usuario final. Eso es tracción a sangre, no es algo escalable. Y nosotros queríamos articular en la forma más creativa posible las, bien entendidas, mágicas dinámicas de Internet: que cuando los elementos adecuados son puestos en el lugar adecuado sucede algo que uno más uno no es dos, sino mucho más. Pero acá nos resultaba imposible. Si querés hacer un broker online en la Argentina lo que tenés que hacer es tener una casa de Bolsa con una linda página web, pero eso no es un broker online. Fue una frustración no poder hacerlo, pero cuando algo no sale se libera una capacidad para hacer otra cosa. En abril de 2008, en plena crisis financiera mundial, mi hermano Pablo me dice: “Mirá qué interesante esto de los créditos peer-to-peer (P2P)”. Ese mismo día nos reunimos para empezar a pensar si hacíamos algo con este tema. 

¿Se inspiraron en sitios estadounidenses de crédito como Prosper y LendingClub?
Sí, pero notábamos que había un tema de regulación de autoridad bancaria central que no nos terminaba de cerrar. Sin embargo, íbamos a la página de Prosper y veíamos que tenían 800.000 usuarios y U$S 280 millones en transacciones. A Carlos lo frustraba no entender lo que estaba pasando. El tipo de relación jurídica y contractual entre quien presta y quien recibe es una relación regulada, no cualquiera lo puede hacer así nomás, sin estar registrado en organismos como el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores (CNV) o la SEC en Estados Unidos. Mientras tanto, Prosper acababa de levantar U$S 44 millones de los mejores fondos del Silicon Valley haciendo esto. Entonces, adaptamos el modelo de ellos, para que quien prestara el dinero fuera un prestamista que ya estuviera calificado para prestar; es decir, cualquier entidad financiera regulada por el Banco Central, y que por eso no estuviera bajo la observación de la CNV. Así definimos nuestro propio modelo: el profesional es el que puede prestar, tiene que tener licencia para prestar. En cambio, cualquiera puede tomar un préstamo. Pasaron los meses y, en octubre o noviembre de 2008, la SEC le mandó una intervención de “cese y desista” a Prosper y a LendingClub porque lo que hacían era ilegal. Así se confirmaba lo que seis meses antes habíamos visto en Buenos Aires. Ellos entonces tuvieron que hacer los registros en la SEC de cada uno de los solicitantes, algo engorroso y que sube los costos. El P2P puro es prácticamente ilegal en todo el mundo. 

¿Cómo funciona Weemba?
Es una plataforma online en la que cualquiera puede solicitar un producto financiero. Arma su perfil social con los datos que voluntariamente quiere poner. Cuanto mas enriquecido está, más fácilmente le van a ofrecer los productos que él quiere. Y la entidad financiera se encuentra con un conjunto de potenciales clientes que manifiestan en firme querer contratar un determinado producto. Es un canal de distribución de crédito, que no intenta matar a los canales tradicionales, que van a seguir existiendo. Pero, gracias a las tecnologías de Internet, se convierte en algo tremendamente eficiente. Lo que las entidades financieras ven es el seudónimo y cómo se describe el usuario, con determinados ingresos, gastos o para qué quiere el dinero, entre otras posibilidades. Ahí es cuando el banco, poniendo en práctica mecanismos propios de redes sociales, le manda una solicitud a una de estas personas, en la que se identifica y le pide permiso para ver la parte privada de su perfil. Si la persona accede, el banco tiene acceso a la identidad real y puede ver archivos que la persona haya calificado como privados. Porque al balance de mi Pyme yo no quiero que lo vea cualquiera. Entonces, una vez que el banco tiene acceso a los datos privados, le cobro al banco una comisión (actualmente de $ 150), pero el cliente no paga nada. Weemba no vende la información y tiene la responsabilidad de resguardarla.

¿Qué clase de información publican los usuarios?
Hay gente que ya pone toda la documentación que sabe que un banco le va a pedir. La ventaja de esto es que, en vez de ir banco por banco con la carpeta con la documentación que te piden, con copias certificadas y todo eso, armás tu perfil acá, lo vas actualizando si querés, podés subir distintas necesidades de financiación, obtenerlas y darlas de baja, y que eso quede como un historial en tu perfil. Tenemos el caso de alguien que puso como archivos liberados los trofeos que ganó, de lo que uno deduce que es un atleta. Yo estaba presentando esto en Nueva York y un banquero me dijo: “Yo a ése le presto”, porque eso me dice cómo es su carácter. El usuario pone lo que quiere y hace modificaciones de su perfil cuando lo desea.

RECIÉN LLEGADOS
¿Cuál fue la reacción de los bancos cuando les propusieron sumarse a Weemba?
La primera reacción fue de sorpresa, por el hecho de que alguien que no es de la industria bancaria viniese con algo que, a priori, pudiese generar un cambio transitorio en la distribución de productos. Porque suelen ser ellos quienes inventan nuevos canales para distribuir. Pero llegó alguien que no es banco ni quiere serlo, pero que pone a disposición un canal para que ellos puedan identificar clientes de una manera que nosotros consideramos que es la más eficiente que pueden tener. Acá los que están adentro quieren contratar un producto financiero, entonces la herramienta de búsqueda que le doy al banco es de una eficacia brutal respecto de cualquier otra. Así, la pregunta pasó a ser: ¿cuál es la fortuna que me vas a cobrar por esto? Pero nosotros cobramos sólo un costo fijo, que en los primeros meses es totalmente gratis, sólo cuando acceden a la información privada del potencial cliente. 

¿Cuántos bancos se registraron?
En la Argentina tenemos siete bancos registrados, de unos 46 que hay en total. No puedo revelar cuáles son, pero por tamaño implican cerca del 40 por ciento del volumen crediticio entregado en el mercado local. Y hay otros 12 que se están registrando. Cualquiera que tenga capacidad de prestamista por parte del Banco Central puede entrar acá.  Es decir, sólo se ubican en el medio de las dos partes… En realidad, nos gusta vernos como la quintaesencia del anti-intermediario. Cada uno puede armar su perfil social y que los bancos lo vean a la vez. Desde el punto de vista técnico, somos una plataforma de mediación, pero no somos un banco ni queremos serlo. Creemos que este modelo que hemos diseñado excede a Weemba. Uno podría imaginarse este modelo en la industria del turismo. ¿Qué pasa si alguien dice: “Cuento con U$S 9.000 y quiero ir a tres países de América latina; ¿qué me ofrecen?”. Y tengo a una serie de aerolíneas, hoteles y agencias de turismo mirando ese pedido.

¿Eso quiere decir que ya están pensando en algo así?
(Se ríe). No, a nosotros nos interesa lo financiero. Pero sí puede que haya otros productos financieros que se ofrezcan en Weemba. 

¿Cuántos usuarios tienen?
Atravesamos una etapa de pruebas entre el 11 de mayo y el 26 de agosto pasado. Desde ese momento a hoy, tenemos más de 1.100 usuarios registrados, más de $ 40 millones solicitados. Los usuarios pasaron por un proceso de registración online con identificación física, a través de una serie de pasos (ver nota en página 44). Es el tipo de validación que hace Paypal en Estados Unidos y es el más alto estándar mundial de seguridad para saber si una persona es quien dice ser. Esta es una industria regulada, donde uno no puede hacer lo que se le da la gana. Hablamos con gente del Banco Central, con la CNV, con otros organismos como el de protección de datos personales. En base a eso construimos el motor de Weemba. 

CRÉDITO ABIERTO
¿Cómo fue el desarrollo inicial de la compañía? 
Después de que nos mudamos a esta oficina, hicimos una primera capitalización con dinero aportado entre todos. Hubo una voluntad de que todos iban a dejar sus actividades hasta entonces, por lo que hacía falta un sueldo para cada uno. No hay nadie en la compañía que no sea dueño parcial. Por supuesto que varían los porcentajes, ya que los que entran después de los seis que fundamos Weemba tienen menores porcentajes. Hicimos un primer plan de acción en el que trazamos que la empresa, durante los próximos cuatro o cinco años, tendrá tres posiciones geográficas: la Argentina, España y Estados Unidos. La Argentina es el motor central, no sólo porque nació acá sino porque creemos que en la Argentina estarán las estructuras más sólidas que sostengan las operaciones de otros países: programación, diseño y entendimiento legal. Hoy en la compañía somos sólo 12 personas para los tres países.

¿Por qué empezar por la Argentina, que tiene un mercado con bajo nivel de acceso al crédito?
Por la tasa de muerte de estos proyectos, por el riesgo de que no funcione, lo ideal es acá. Si no funciona, el costo hundido habrá sido menor que si abríamos antes oficinas en otro país. Pero desde un primer momento pensamos en Estados Unidos, donde yo desde la época de Patagon mantengo una residencia, y en España, porque mi hermano Pablo vive allí. Además, ambos tenemos experiencia en vender empresas a grupos españoles y nos facilita el desembarco, yo con Patagon al Santander y él con la primera venta de Bumeran a Terra, en diciembre de 2000. 

¿Por qué radicaron a Weemba Argentina en San Luis?
Porque hay grandes beneficios en esa jurisdicción para emprendimientos tecnológicos. Dan grandes facilidades para operar y entonces decidimos tener nuestra operación contable y jurídica tercerizada allá, que es el requisito mínimo para que tenga sustancia la registración. 

¿Cómo resultó el desembarco en España?
Es un país muy afín. Alquilamos una oficina en Madrid y contratamos a tres personas que ya habían trabajado en Patagon hace 10 años (Ricardo Vilá Medina, Andrés Bello Fernández y Pilar Navas García). Los entrevistamos en marzo último, les preguntamos si querían volver al barco y dijeron que sí. España crece más rápido en usuarios que la Argentina. Justamente ahora, que todo está tan trabado, que los bancos no prestan, es el momento de que haya herramientas para que el usuario les hable a todos los bancos y los bancos les hablen a todos los usuarios. Porque, ¿cuál podría haber sido el éxito de Weemba en España en junio de 2007, cuando el crédito circulaba  a lo loco? En ese momento nadie se habría registrado. 

¿Cuándo será el lanzamiento en Estados Unidos?
Queremos estar online para el primer trimestre de 2011. Ahora estamos en plena construcción del sitio. Va a ser un poco distinto, más sofisticado, aunque el sistema de validación de identidad será el mismo que en la Argentina. Estará en simultáneo en los 50 estados norteamericanos, no por un gesto de grandilocuencia, sino porque es lo más beneficioso y prolijo para la arquitectura del software. Consideramos toda la normativa, hicimos una combinatoria de posibilidades en lo regulatorio. La Argentina y España tienen una sola regulación, pero en Estados Unidos es complejo. Abriremos la oficina en Miami. 

¿Están yendo por una tercera ronda de inversión con vistas al lanzamiento en Estados Unidos?
Sí. Los participantes de esta ronda son norteamericanos, españoles, venezolanos… aunque no hay argentinos. Lo ideal sería que los accionistas estén entramados con la industria financiera norteamericana. También tenemos un par de inversores en España. Algunos accionistas con los que estamos hablando son bancos. El mejor de los mundos que nos imaginamos es que los participantes de esta plataforma sean los mismos dueños que, conociendo el mercado en el cual queremos operar, quieran ser parte de esta red distribuidora. ¿Acaso los cajeros automáticos no pertenecen a consorcios de bancos?  

LO QUE PATAGON DEJÓ
¿En qué medida es útil la experiencia de Patagon para volver a emprender?
Es de mucha utilidad. La industria financiera es acerca de regulación y hay que tener una comprensión jurídica de cómo son las cosas, saber cuál es el espíritu de la norma. Porque puede ser que gracias a la tecnología uno proponga una solución que no está descripta en el texto, pero sí responda a la esencia aunque no esté en el texto... entonces hay que entender de dónde viene la esencia. La tecnología permite hacer cosas que cuando se generó la norma no estaban disponibles. El aprendizaje de Patagon vino porque lo hicimos bien, logramos articular los mundos tecnológico y legal. También aprendí que todos deben ser dueños de la empresa: en Patagon al momento de la venta hubo 25 personas que se fueron con mucho dinero. Eran personas que tenían un compromiso y es algo que no veo en otras industrias. También somos más grandes: la industria en la cual estamos tiene unos 12 años, no va mucho más allá de 1998. Entonces, quienes estamos desde el principio tenemos toda la experiencia posible, somos quienes más hemos transitado la industria de Internet. 

¿Cómo recuerda su salida de Patagon desde la perspectiva actual? ¿Le quedó un sabor amargo por el final que tuvo?
Cuando vi que tras la oferta de Santander vendían los accionistas y la cuenta me cerraba, mucho más de lo que jamás había pensado ganar en un tiempo tan corto, no tuve problemas en vender también. Firmé un contrato por el nunca iba a hablar en contra de la compañía ni iba a hacer ningún otro negocio similar en simultáneo. El final no fue culpa de alguien en particular. Andá ahora a ver la acción de Yahoo! y cuánto valía el 9 de marzo de 2000, cuando se vendió Patagon: valía U$S 125, hoy vale U$S 14… diez años después, con lo que creció Internet y el comercio electrónico. Terra Networks cotizaba en Bolsa, valía U$S 30.000 millones y hoy no cotiza. Esta industria se comió un terremoto terrible.

¿Cómo revendían después una compañía privada que acababan de comprar en el techo del  mercado?
Era imposible de vender. Entonces la fusionaron con Open Bank y listo. Yo creo que Wences (Wenceslao Casares) se autocastiga demasiado porque estaba a la cabeza de la compañía. Uno tiene 25 años y piensa que es un genio, que es el artífice de todo lo que pasa y ni te das cuenta de que en algunas circunstancias sos una cáscara de nuez en un tsunami. Cuando uno ve las cosas en perspectiva es diferente. Seguramente se habrán cometido errores, también mientras yo estaba, y la euforia que había disimulaba lo que se hacía mal. Pero hubo una implosión tremenda, no había compañía tecnológica que aguantara.

¿Qué pasó con Starmedia o con El Sitio?
Ya no existen más. 

¿Cómo quedó la relación con Wenceslao Casares?
Muy bien. Siempre fantaseamos con la idea de volver a emprender juntos. En las dos ocasiones en que nos juntamos en la Red Innova, en España, estuvimos conversando. Ambos estamos en la misma industria: finanzas por Internet. Él con Bling Nation en San Francisco y yo en Miami. Cuando me fui de Patagon hubo una sensación de que algo se había quebrado. Yo todavía leo esas notas donde hablaban de “la pareja dorada…”. Bueno, cuando tenés una pareja dorada, lo que después querés es que se rompa… a nadie le sirve una pareja más dorada que antes. Se montaron un montón de especulaciones e hipótesis. Por supuesto, había una sensación de fin de una etapa, ya no íbamos a estar más juntos en la empresa que habíamos creado aquí mismo. Ya no íbamos a conversar todos los días sobre una lista de 17 temas diversos. Encima, casi al mismo tiempo, terminó la relación con quien era mi novia, que es su hermana. Él tenía un camino que era el de seguir haciendo crecer Patagon y yo estaba de vacaciones permanentes luego de la venta. Nos dio pena que terminara una cosa que habíamos pensado que íbamos a hacer juntos para toda la vida. Pero quedó una relación fantástica. De hecho, ahora me pasó un posible inversor en Nueva York al que fui a ver recientemente. 

¿Cuál es la motivación para emprender un nuevo proyecto desde cero?
Alguien podría pensar que tras la venta de Patagon podía quedarse tranquilo en su casa y a lo sumo dedicarse a invertir en algo que le interese sin ocuparse a pleno en una nueva empresa. Tuve la fortuna de estar expuesto a otras vidas, la vida tranquila, a estar mucho tiempo de  vacaciones después de haber trabajado tanto. Pero la vida misma y la vitalidad, lo que es motivador, es tener algo, con toda la adversidad que implica, pero eso es… casi la angustia, la adrenalina que uno necesita para vivir.

¿Volvería a vivir en la Argentina? 
Es una posibilidad siempre abierta. Ahora estoy a gusto en Estados Unidos, pero todo es muy dinámico. Yo siento que siempre voy a hacer lo que tenga ganas de hacer, con más o menos recursos; por supuesto en observación a lo que quiera mi familia. Pero me siento muy seguro de eso y no siento la necesidad de disminuir la angustia de un futuro desconocido, determinando un plan de lo que voy a hacer en tres años, por ejemplo. Cuando uno hace esto, es porque le cuesta asimilar la incertidumbre de lo que viene. Ahora estoy bien, pero también puedo estar de nuevo en la Argentina o irme a Asia, donde me gustaría vivir unos años. De lo que sí estoy seguro es de que, antes de morir, me voy a dedicar a industrias que hoy no existen.



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