Con alma de aventurero informático

Coraje, flexibilidad y buena preparación caracterizan a los profesionales argentinos de IT que alcanzaron puestos de dirección en el exterior. 16 de Enero 2012
Con alma de aventurero informático

Lejos de la vasta pampa húmeda y cerca de las escasas oportunidades de brillar en altos puestos en el exterior. Son pocos los profesionales de IT argentinos que logran asumir posiciones decisivas en grandes empresas del extranjero. Information Technology entrevistó a ejecutivos con este perfil que describieron sus experiencias sobre cómo es trabajar y gestionar la tecnología en diferentes geografías.

A estos ejecutivos los separa la distancia  —están en países tan distintos como Canadá, Singapur y Estados Unidos— pero los aproxima el don de la oportunidad, las ganas de aprender y el coraje para probarse en desafíos internacionales. El espíritu de trotamundos no está de más en estos casos, pero es el hambre por ampliar conocimientos el factor decisivo a la hora de armar las valijas y tomarse un avión para desarrollar su carrera en el exterior. También hay mucho de confianza en las propias capacidades y una altísima flexibilidad para adaptarse a nuevos contextos. 

Uno de los más exigidos en ese sentido  —por lo exótico del destino — es Marcelo De Santis, actual director de Sistemas de Kraft Foods en Asia Pacífico. El ejecutivo ingresó a la empresa de alimentos en 1997 y, desde entonces, trabajó en la Argentina y en las ciudades de Nueva York y Chicago, en Estados Unidos. 

Desde julio de 2010, De Santis vive en Singapur y es el encargado de definir y ejecutar iniciativas de IT que dan soporte a la organización. “Asia Pacífico es un mosaico de culturas con variantes marcadas en idioma, costumbres y formas de relacionarse”, define el ejecutivo, que presta especial atención a las diferencias culturales porque son definitorias para el estilo de liderazgo y la comunicación que permiten entender, ser entendido y alinear las expectativas en cuanto a los resultados y a la forma de trabajar. 

De Santis —licenciado en Informática en UADE y MBA en IAE Universidad Austral y en Northwestern University, Kellogg School of Management— llegó a la región en medio del proceso de adquisición de la empresa Cadbury, por lo que rápidamente debió estudiar ambas compañías y culturas. Durante los primeros tres meses de asignación recorrió las unidades de negocio, se reunió con sus pares de otros departamentos para entender sus necesidades y se concentró en afianzar la relación con su equipo.

Como parte de este proceso, también visitó clientes y consumidores para obtener feedback que resulte útil para Sistemas. En el caso de Sergio Zanardo, su mudanza nació de un cambio de negocios. “Cuando ING Insurance comenzó a reconsiderar su presencia en la Argentina, me ofrecieron la oportunidad de explorar oportunidades en otros países. Ya había contemplado emigrar, luego de la crisis de 2001”, explica, desde Toronto, Canadá, el actual vicepresidente de Planificación Estratégica de IT de la compañía financiera Intact, que fuera ING Canadá, subsidiaria del grupo asegurador holandés. 

Las condiciones del puesto que se le ofrecieron, la relación con quien sería su superior y la posición de líder de la empresa en Canadá no plantearon muchas dudas para Zanardo. “Entre la entrevista y el arribo al aeropuerto de Canadá como inmigrante con una visa de trabajo transcurrieron escasos tres meses”, recuerda el ejecutivo.

En 2004, recién llegado, se desempeñó como VP de Infraestructura. Durante cinco años residió en la ciudad de Montreal y lideró el sector de Operaciones. Desde hace dos años ocupa su actual posición, en la que conduce cuatro áreas: Arquitectura, Oficina de proyectos, Licencias y Contratos y Planificación de presupuestos. “Aquí el mercado laboral está más desarrollado y el entorno de negocio es más previsible. Esos son claros beneficios de trabajar en el exterior. Naturalmente todo depende de cómo cada uno se inserte y a veces puede ser difícil que la primera experiencia local sea significativa”, explica este graduado del Instituto Politécnico de Buenos Aires.

Terra nova

Las principales diferencias que los ejecutivos encuentran en la forma de trabajar entre la Argentina y su actual ubicación varían según el destino. Mientras que De Santis debió adaptarse a una cultura completamente nueva, Zanardo señala que los cambios no fueron muchos, aunque sí encontró actitudes inesperadas.

“La gente pensaba que, viniendo de la Argentina, mi estilo sería autoritario y no es ni mi caso ni mi experiencia de management en la Argentina”, comenta. Sobre estilos de liderazgo, explica que no encontró grandes diferencias entre su país natal y Canadá. Además de que los jefes y colegas aprecien las ideas de los demás, señala que en todos lados es preciso que los líderes confíen en su capacidad de llevar a su gente al éxito y en brindar un trato justo.

“Una sorpresa agradable que tuve al comienzo fue que cuando necesité aumentar el personal de mi equipo y los puestos disponibles eran pocos en la organización en general, mis colegas defendieron que el incremento era más necesario en mi sector que en el de ellos”, subraya. 

Otra es la experiencia de Aldo Noseda, IT Vice President de Enterprise Services de la compañía agroindustrial Monsanto, que trabaja en la ciudad de St. Louis, en Missouri (Estados Unidos). “La adaptación más difícil no fue la forma de trabajar sino las pequeñas cosas de todos los días que consumen tiempo y son desconocidas: encontrar una dirección en una ciudad nueva, llenar el primer cheque o entender la ley laboral. Me sirvió focalizarme en las cosas importantes que hacen a la diferencia y delegar o pedir ayuda en las superfluas, porque uno de los bienes más preciados es el tiempo”, dice Noseda sobre su adaptación. 

El ejecutivo ocupa esta posición desde 2008, pero ingresó a la compañía hace 20 años y trabajó en México y Brasil. Además de decidir sobre los sistemas globales de la compañía, desarrollo de software y administración de proyectos, fusiones y adquisiciones, este ejecutivo graduado en Ingenieria en Sistemas de la Universidad Tecnología Nacional y con posgrado en el IAE es responsable del programa de excelencia operativa de la compañía. 

Gestionar la diversidad

Los ambientes de trabajo en que actúan la mayoría de los ejecutivos consultados son más diversos que los locales. Si bien se trata de una realidad facilitada por la virtualidad y las comunicaciones, también a nivel presencial la multiplicidad de orígenes y elecciones personales es más rica. 

Sin ánimo de querer generalizar, advierte, Noseda nota más planificación en el ámbito laboral de Estados Unidos y más agilidad en la cultura de trabajo argentina. “Después de un día agotador en una reunión entre un grupo de estadounidenses y uno de argentinos, ambos estaban algo perturbados por la forma de proceder del otro. Los primeros no podían concebir que los argentinos no pudieran mantener foco en el objetivo de la reunión. Éstos no entendían que los estadounidenses no pudieran atacar varios problemas al mismo tiempo. Había una visión diferente”, recuerda, pero enseguida aclara que al poner en la balanza las desventajas de las desavenencias —como el gasto de tiempo y energía— contra las ventajas de la diversidad cultural —como obtener diferentes perspectivas para atacar problemas—, esta se inclina para el lado de la integración.

La variedad exige buen management debido a los muchos factores a considerar antes de tomar una decisión. “Singapur es el ‘hub’ de la compañía para Asia Pacífico. Se encuentra en el medio de la región. Debo lidiar con la complejidad de trabajar con diferentes geografías que tienen diferencias culturales enormes no sólo en cuanto a idiomas sino en costumbres y religión”, explica De Santis. “A veces se piensa que Asia es China, pero una vez aquí uno se da cuenta de que la región es extremadamente heterogénea: incluye desde Nueva Zelanda hasta Japón, pasando por India. Sólo en nuestra oficina contamos con más de 12 nacionalidades, por lo tanto cada proyecto tiene que ser adaptado a cada realidad pero sin perder el objetivo de capitalizar nuestra escala global. Es realmente un ‘balancing act’”, completa el CIO. 

La aplicación y el alcance de la tecnología también dependen del contexto. Zanardo dice que las tecnologías no difieren entre la Argentina y Canadá, pero indica que “es posible enviar a una mayor proporción de personal a capacitaciones en el exterior y las expectativas son acordes”. A su vez, Noseda detecta pequeñas diferencias en la velocidad de incorporación de nuevas tecnologías de la mano de la capacidad económica. Un ejemplo son los móviles, cuya adopción en cuanto a sofisticación de los equipos es más lenta en la Argentina, a pesar de la alta penetración de los móviles en la población.

En el caso de De Santis, las realidades son distintas. “Una diferencia importante, sobre todo en la función en la que me encuentro, es la disponibilidad de infraestructura tecnológica y de recursos humanos. Trabajar con 12 realidades macroeconómicas diferentes es un desafío interesante. No es lo mismo desarrollar proyectos en Australia, un mercado maduro y desarrollado, que en India, Vietnam o China, que están desarrollándose y creciendo velozmente a tasas muy altas. La disponibilidad de infraestructura es diversa; aquí no necesariamente la misma talla va para todos (‘one size fits all’, según el dicho en inglés)”, apunta el gerente.

Una buena estrategia para que la iniciativa viajera dé buenos resultados es cubrir el frente y la retaguardia. Por un lado, el profesional debe saber cómo relacionarse con sus nuevos colegas en cuanto a los usos y etiqueta de negocios local; por otro, le resulta útil saber que su plan está respaldado por su familia y afectos. 

El balance entre la carrera y la calidad de vida son la base sobre la cual se toman decisiones, según Noseda. De hecho, para muchos ejecutivos en el exterior el interrogante sobre si volver o quedarse en el extranjero se abre cuando los hijos crecen. “Es siempre mejor bienvenido aquel que intenta, aunque no con perfección, pero siempre con respeto, adaptarse a las costumbres locales, que aquel que muestra indiferencia y las ignora —advierte De Santis—. El sincero interés por aprender y respetar esas normas sociales abre las puertas a un relacionamiento más amplio. Es una obligación para liderar de manera efectiva y crear un ambiente de trabajo en el cual cada persona pueda contribuir al máximo su potencial.” Todas las ideas suman para ser exitoso lejos del hogar.



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