Cloud Computing, crecimiento vertiginoso y cambio cultural en puerta

Por Víctor Cortés, director de Mercado Corporativo de Claro Argentina 16 de Febrero 2012
Cloud Computing, crecimiento vertiginoso y cambio cultural en puerta
En los últimos años, la industria de las telecomunicaciones comenzó un proceso de transformación que marcó un recorrido desde los servicios de conectividad hacia un modelo de servicios administrados. Las Telcos tuvieron un similar desarrollo y comparten una misma historia: con el objetivo de entregar más valor a los clientes, comenzaron a incursionar dentro de la casa del cliente corporativo y, en particular, en el mundo de las tecnologías de la información. En paralelo, y a partir de las integraciones de las operaciones fijas y móviles, la sinergia de infraestructura y de producto dio inicio a la convergencia de servicios y aplicaciones.

Mientras la industria iba sufriendo este proceso transformacional, comenzaron a popularizarse las tecnologías de virtualización de servidores. Conforme éstas se fueron masificando, se introdujeron gran número de herramientas utilizadas para mejorar la gestión de los recursos, lo cual redundó en una administración más ágil y costo-efectiva del IT. El nuevo paradigma de servicios de la Telco, sumado a los esquemas de negocio que habilita la innovación tecnológica en virtualización, dieron origen a los servicios en la nube o cloud computing, que representan en la actualidad una forma de brindar nuevas y más completas alternativas para consumir soluciones IT.

La primera conclusión que se desprende de lo dicho es que los modelos tradicionales para hacer y mantener negocios se encuentran en un proceso vertiginoso de cambio. Los servicios en la nube están revolucionando el mercado de las telecomunicaciones e IT, al ofrecer un modelo de economía de escala, flexibilidad, acceso on-line, aprovisionamiento instantáneo y ubicuidad, inédito.

Las más prestigiosas consultoras estiman que los servicios en la nube en Argentina representarán, en el 2015, un volumen de negocio equivalente a más del 50% del actual mercado completo de telecomunicaciones fijas empresariales en el país. Y eso es mucho.

Este crecimiento previsto del cloud computing tiene como contracara un mercado empresarial todavía aferrado a hacer las cosas en casa, a mantener el aparente control sobre los procesos y equipamiento que soportan al negocio. Lo que las empresas tienen que dimensionar es que la economía de escala que ofrece el cloud computing no sólo permite tener una relación costo-beneficio mucho más rentable, sino adicionalmente mejores niveles de servicio y, en definitiva, mayor productividad. Los principales beneficios para el cliente se centran en:

• menores costos de propiedad
• mayor flexibilidad y escalabilidad
• mayor estabilidad y disponibilidad
• menor tiempo de despliegue

Es importante también tomar conciencia de que, muchas veces, la falta de conocimiento y/o foco en tareas propias de TI puede generar escenarios operativos ineficientes e inseguros. Recuerdo el caso de un empresario muy exitoso de nuestro país que recomendaba ocuparse únicamente del negocio principal, porque el resto no servía. Alguien debe encargarse de lo que no tiene que ver estrictamente con el negocio, y si puede hacerlo en forma efectiva y cuidando los costos, tanto mejor.

Otra problemática, diferente a la de las grandes empresas es que, tanto las PyMEs como los consumidores, no suelen contar con grandes presupuestos para el IT. Como consecuencia, las inversiones necesarias para adquirir infraestructura equivalente a la de una gran corporación resultan, en la mayoría de los casos, prohibitivas. Los servicios en la nube representan para estos segmentos una oportunidad sin precedentes de incorporar tecnologías que mejoren la productividad evitando inversiones costosas de afrontar.

Ahora bien, para que este escenario ideal se concrete en la realidad, es necesario un cambio en la idiosincrasia empresarial y eso me lleva a la segunda y principal conclusión de este artículo. La mayor transformación deben llevarla a cabo las pequeñas y medianas empresas, sobre todo aquellas que no cuentan con un gerente de sistemas. La clave es darse cuenta de que, hoy por hoy, es muy fácil acceder a servicios de primera línea que solían estar al alcance sólo de las grandes empresas a partir del conveniente pago por uso.

Por supuesto, esto también representa una oportunidad de negocio para los prestadores, que deberán madurar y ponerse a tono con los nuevos desafíos que propone la tecnología. Hace pocos días trascendió una noticia que revelaba que una de cada dos compañías sufrió ataques informáticos durante 2011. Este dato no es menor, ya que refuerza la necesidad de las empresas de destinar mayores recursos para mejorar su seguridad y operatividad y confirma que este negocio es, fundamentalmente, un negocio de confianza.



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