Cloud Computing: ¿Por qué no arranca?

Por Andrés Mutti, profesor de la carrera Ingeniería en Informática, de UADE 21 de Septiembre 2011
Cloud Computing: ¿Por qué no arranca?

Cloud Computing es un nuevo paradigma, joven y en pleno desarrollo, que está dominando el escenario tecnológico actual para las empresas en el ámbito internacional. Sin embargo, a pesar del gran impulso que local e internacionalmente le están dando empresas como Google, Microsoft, IBM, CISCO, Hewlett Packard y VMware, entre otras, y sin dejar de lado a las telcos y los ISP locales, en el ámbito nacional su penetración es bastante más tímida -o precavida-.

En estos últimos días se realizó la primera jornada de TICs Argentina 2011, organizado por CICOMRA (Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina) y Reed Exhibitions, en la que el tema de los negocios en la nube fue relevante. En este sentido, las empresas argentinas no tienen aún un porcentaje significativo de aporte al crecimiento de este nuevo paradigma o, al menos, a la par de otros países.

Antes de tratar de analizar la problemática del por qué las empresas argentinas no alientan el crecimiento del Cloud Computing, deberíamos puntualizar algunas definiciones acerca de la nube, dado que, justamente, la nube es vista muy bien desde afuera pero en su interior todo resulta nebuloso. Esto se debe, en parte, a que existen demasiados términos que reflejan la gran variedad de servicios que se pueden manejar y obtener desde la nube. Pero no todos son de fácil comprensión para el usuario no especializado en esta tecnología y -por qué no decirlo- a veces también para los profesionales entendidos, no especializados, existen algunos puntos borrosos.

Los conceptos
Veamos algunos ejemplos: términos como SaaS (software como servicio, por sus siglas en inglés) donde el cliente utiliza el software y las aplicaciones instaladas en la nube; IaaS (infraestructura como servicio), en la que el cliente accede a una infraestructura de servidores y/o equipos virtuales que se hallan en la nube; o el PaaS (plataforma como servicio), por medio del cual se accede a una plataforma con el fin de desarrollar nuevos productos.

También nos encontramos con términos como public cloud (nube pública) y private cloud (nube privada), donde el primero no es más que un modelo por medio del cual el proveedor ofrece bajo el estándar de cloud computing servicios ya preparados de aplicaciones o storage. Éstos se pueden ofrecer en forma gratuita -como lo hacen Google Docs, Windows Live y Sky Drive entre otros-, o pay-per-usage, versión paga de los recursos que se usan - como Office 365, Microsoft Online Services y Windows Azure Platform, entre otros-.

Las principales ventajas de este modelo son su muy bajo costo y la velocidad de puesta en marcha, ya que el costo del hardware, aplicaciones y ancho de banda corren por cuenta del proveedor; también tienen gran escalabilidad (bajo demanda) y el no desperdicio de recursos, puesto que se paga por lo que se usa (en el último caso).

El segundo término, private cloud, también denominado nube interna o nube corporativa, es usado para definir una arquitectura propietaria que utiliza técnicas de cloud y presta servicios de hosting a un reducido número de usuarios a través de un firewall. De esta manera, las empresas logran tener un control mayor sobre su información, aunque a un costo bastante más elevado respecto del public cloud.

Como decíamos y mostramos, toda esta terminología y mucha otra, aunque parezca sencilla, esconde una complejidad técnica muy importante. Desconocer el significado que implican éstos y otros términos, promueve dudas, complicaciones -y hasta errores- que entorpecen la toma de una decisión, haciendo que ésta, incluso, pueda verse postergada.

Más poder
No obstante, es innegable que este nuevo paradigma dotaría a las empresas de mayor poder de computación, software actualizado, bajos costos de mantenimiento, portabilidad (dado que los datos o aplicaciones están en Internet y se puede acceder a ellos desde cualquier lugar), rápida puesta en marcha, y la seguridad y privacidad de la información.

Este último punto -la seguridad y privacidad de la información- es, tal vez, el más discutible del paradigma y el que acaso haga dudar más a los empresarios en apostar por un cambio a esta tecnología. Sin dudas, esta situación se ve alentada por el hecho de que cada día se descubren nuevas vulnerabilidades y brechas de seguridad dentro de la estructura informática de las empresas. Y teniendo en cuenta que estos entornos son más controlados y predecibles que la nube, es dable suponer, entonces, que en la nube podría haber todavía peligros y/o técnicas de acechanza que aún no son conocidos o predecibles… Un riesgo que muchos no están dispuestos a afrontar.

Además de lo mencionado, hay que tener en cuenta que la mayor parte de las empresas nacionales están o bien finalizando o bien en medio de los procesos de consolidación de servidores comenzados hace unos años, por lo que todavía no están dispuestas a producir un nuevo cambio en su estructura informática. Asimismo, las herramientas de gestión de procesos y de automatización con que cuentan actualmente en su mayor parte no están preparadas para realizar la misma función en la nube.

Seguridad y privacidad son aspectos neurálgicos para cualquier empresa. Habida cuenta de que todo esto acarrearía, además, un elevado costo inicial de puesta en marcha, creo comprender la reticencia de las empresas argentinas a apostar a la nube.



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