Blanca Treviño, CEO de Softtek: "La inflación es un reto"

La presidente y gerente General del proveedor global de soluciones de IT y procesos de negocio de origen mexicano analiza el mercado IT en la Argentina, sus desafíos y el potencial que mantiene para posicionarse ante la demanda internacional con una oferta propia. 01 de Febrero 2011
Blanca Treviño, CEO de Softtek: "La inflación es un reto"
Blanca Treviño es presidente y CEO de Softtek, el proveedor global de origen mexicano de soluciones de IT y procesos de negocio, desde 2000. Se inicio hace 20 años en la firma que, en dos décadas, pasó de ocho a 6.000 empleados y que extendió su negocio a 20 países. Entre sus otros "logros" la CEO bien puede atribuirse haber acuñado el término 'Nearshore' (servicios de outsourcing a destinos cercanos). De paso por Buenos Aires, Treviño contó su visión sobre Argentina y América latina, y las dificultades y ventajas de esos mercados.

¿Qué espera para 2011?
Creo que vamos a ver crecimientos que no están directamente relacionados con la economía.

¿Cuáles serán los principales desafíos de Softtek?
El desafío permanente tiene que ver con cómo voy evidenciando que mi escala no es una limitación y que no tener, eventualmente, presencia en un país, con una estructura de costos más baja, como pudiera ser India, no es una limitación.

¿Cómo se ordena en ese proceso el mercado argentino?
La Argentina nunca deja de sorprenderme. Softtek Argentina ha mantenido ritmos de crecimiento aun en épocas donde parecía que había recesión. Hoy, que se ve que hay muchas oportunidades y se percibe en que hay alta rotación de recursos humanos. Cuando se hablaba de la Argentina como un país para darle servicios a otros mercados, nuestra estrategia fue un poco diferente. Creímos en atender en la Argentina a la demanda doméstica. Eso nos permitió posicionarnos de manera importante.

¿Cuáles son los principales problemas para Softtek en el país?
La inflación es un reto porque no nos permite tener una visibilidad clara de cuales van a ser nuestros costos. Mi respuesta es que tengo que protegerme, teniendo capacidad de entrega desde otro lado por si la inflación llega a ser altísima. El otro reto es el mercado de recursos humanos, porque no es un país que tenga la demografía de la India. Entonces, tiene que ver mucho con cómo las empresas nos aseguramos de entrenar a más gente y no esperar que salgan de las universidades, porque no salen suficientes. El problema de recursos humanos puede limitar tu crecimiento. La respuesta nuestra a los dos aspectos es la misma: tengo que protegerme para que, cuando estas dos limitaciones se den, yo pueda atender desde otro lado.

¿Es más simple el mercado laboral en Brasil?
En Recursos Humanos es más fácil porque, si bien hay rotación, no es como en la Argentina, porque hay una demografía mejor. El brasileño es un mercado más complejo en el sentido de regulación laboral. Si tú le pagas a una persona u$s 100, entre todo lo que hay de impuestos y seguridad social, te cuesta u$s 202. Y, justamente, porque es un mercado muy atractivo se llenó de empresas. Entonces, te encontrás a mucho free lance que le ofrecen al cliente: “Las empresas te van a cobrar u$s 30. pero yo te cobro u$s 15”. Las empresas aceptan probar y, así, el mercado se prostituye. Hay que saberse entender con la disponibilidad de recursos, con el costo, pero, también, con la regulación detrás.

¿En el resto de la región es similar?
Lo que tiene México es que ya entendió que hay una oportunidad de atender el mercado de los Estados Unidos. Se vuelve difícil conseguir recursos humanos porque, cada vez hay más empresas que quieren atender a Estados Unidos desde México.

¿Cuán difícil es dirigir una compañía de IT, donde hay pocas mujeres CEO?
Sin embargo, a mí, me da mucho gusto que cada vez hay más participación femenina, al menos vas notándolo más. Hace poco, me invitaron a un panel en el Banco Mundial, en Washington, justamente, sobre el rol de la mujer y yo era la única latina. Más allá de eso, las mujeres no andamos con medias tintas: o dirigimos un país, como ocurre en Brasil, Chile o la Argentina, o dirigimos la casa.

Tras convertirse en CEO de una empresa de IT a escala global, ¿qué retos personales le quedan?
El desafío es ir contagiando a otras mujeres de que no nos priven de su talento e ir abriendo puertas para otras. Y, en el medio, seguir ayudando a la hija recién casada en la cocina y hacerle entender a la hija de 17 que no puede irse a Acapulco sola (ríe).



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