Al rescate de las viejas joyas

Desde hace un par de años, un grupo de blogs recupera discos raros o descatalogados y los ponen gratuitamente a disposición del público. La reacción de los sellos y la tarea de antropología musical de los bloggers. 22 de Junio 2010
Al rescate de las viejas joyas

Hay un axioma -sin autor conocido- que circula como una verdad irrefutable: “Todo, absolutamente todo, está en Internet”. En el mundo de la música, es fácil de confirmar. Casi cualquier disco, incluso antes de salir a la venta y llegar a las bateas, ya está circulando por decenas de páginas, foros y servicios de hosting de audio. Para los sellos, detener la descarga de música es, al menos por ahora y en este país, un intento tan vano como tapar el sol con un dedo.

Pero, ¿qué pasa con esos discos que no se consiguen? ¿Con esos trabajos que ya dejaron de editarse, que vieron la luz cuando el compacto no existía y qué se perdieron cuando los sellos y el proceso de digitalización se olvidó de ellos? La respuesta está en la blogósfera.

En una tarea que combina buceo en archivos con antropología musical. Decenas de estas bitácoras se proponen sacar del arcón de los recuerdos aquellos discos y digitalizarlos. Día a día, se suben aquí joyas como aquel viejo album que Mercedes Sosa sacó con Gloria Martín en 1975, en Venezuela; ese disco que Alberto Cortez editó en 1977 o alguna rareza de la música popular brasileña. Todas las páginas cumplen con un axioma adicional: ofrecen todo de forma gratuita. “La idea surgió de casualidad”, comienza contando Daniel, del blog Los que no se consiguen (www.losquenoseconsiguen.blogspot.com). Al igual que los otros entrevistados para esta nota, no quiso ser identificado por temor a bloqueos u “otro tipo de persecuciones”.

“Siempre he trabajado vinculado a radios difundiendo música. Entonces, me pareció que había que rescatar muchas cosas del olvido. Las discográficas las tienen encajonadas. No hay ningún organismo oficial de consulta y yo tenía los discos en casa. Comencé probando con cinco discos y vi una respuesta enorme en dos o tres días. A partir de ese momento, desde marzo de 2008, he subido tres discos al día, salvo cuando estoy de viaje o vacaciones”, cuenta.

Aunque así parezca, el trabajo de Daniel está muy lejos de ser solitario. Recibe, semana tras semana, pedidos para digitalizar discos o colaboraciones de blogs amigos o de conocidos. “No publico discos digitalizados sólo por mí. Muchos amigos del blog me han ido alcanzando material difícil de conseguir. Digitalizamos poco más de 2500 discos”.

Las herramientas
Pese a su trabajo en Los que no se consiguen, Daniel está en contra de la publicación en la red de discos recién editados. “Muchos blogs suben discos para atraer una clientela. Esa es una actitud perversa porque no sólo perjudican a las multinacionales sino también a producciones independientes. No es lo mismo publicar discos nunca reeditados de Leda Valladares o Inda Ledesma que el último trabajo de Ismael Serrano y Joan Manuel Serrat”, destaca. Y contó que, en el caso que los sellos, decidan reeditar algunos de los trabajos, él lo retira inmediatamente del blog. “Sucedió con algunos discos de Mercedes Sosa, que supongo que estarán pensando en reeditar luego de su muerte”. Para digitalizar los discos, utiliza el programa de edición de audio Sound Forge. “Limpio el sonido lo menos posible para no perjudicar la calidad del original”.

Para conocer la razón de la bitácora Canto Nuevo (www. cantonuevo.perrerac.org), basta leer un fragmento de su texto de presentación. “Esta página no tiene fines de lucro, por lo que no se puede hablar de piratería. Quiero recuperar nuestra historia, que nadie tiene derecho a sacarnos. En cuanto a la preservación de los derechos del blog, quien quiera publicar la música en otros sitios está autorizado, mencionando o no la fuente”.

Jorge, encargado del blog, cuenta que él no “sube discos” y reivindica la tarea de rescate de su página. “No subo discos nuevos, ni que estén en el mercado, sino auténticas rarezas, muchas de las cuales me envían amigos. Para ejemplificar, el último que digitalicé se llama Amparo Ochoa en Zazhil, un LP editado sólo en Holanda en 1987, que no tuvo difusión aquí. Una amiga lo buscó allá y lo recibí por correo”, ilustró.

El blog surgió a raíz de un foro, Fotos de Uruguay, que finalmente fue cerrado y en el que participaban casi 300.000 personas. Luego, Jorge comenzó con su actual tarea, que le dio satisfacciones pero también algunos dolores de cabeza. “Los sellos suelen reclamarle a los servidores para que éstos bajen la música que colocamos”, opina. El bloguero está convencido de que las grandes compañías denuncian obras que fueron enviadas por sus propios intérpretes para publicarse e incluso grabaciones de recitales en vivo sobre las que no tendrían derecho alguno. Jorge realata el caso de un disco que llevaba 35 años sin editarse y que debió ser retirado.

¿Un modelo posible?
Pese a las presiones, cree que la difusión de música por Internet es muy difícil de controlar, más en un país como éste. “Las discográficas deberían poner al alcance de la gente todo lo que tienen y no sólo algunas recopilaciones. Y deberían permitir la compra de temas sueltos vía Internet. Al cambiar el esquema comercial, los costos de materiales no incidirían”.

Por su parte, la página Perrerac (www.perrerac.org) realiza un trabajo minucioso con coleccionistas privados, que ceden su material de forma desinteresada. “Esa es la gente que, a mi juicio, merece el real reconocimiento porque son personas que gastan mucho dinero y tiempo persiguiendo discos que, en su mayoría, están descatalogados o son muy difíciles de conseguir. También hay mucha gente que nos contacta directamente para hacernos llegar cosas”, dijo el encargado de la página, que también optó por mantenerse en el anonimato. Actualmente, Perrerac tiene un catálogo de 1.200 discos, que van desde el Dúo Salteño, hasta Pablo Milanés, pasando por una selección de poemas de José Martí recitados por él mismo.

Al margen de las reacciones de los sellos, éstos y muchos blogs siguen subiendo discos incunables, varios descatalogados e imposibles de conseguir en las bateas del país.

¿Qué puede digitalizarse?
Digitalizar música es, hoy, una tarea sencilla. Sin embargo, no es fácil encontrar los dispositivos para reproducir la música en su formato original. Jorge, de Canto Nuevo, cuenta: “Poca gente conserva una bandeja giradiscos o una lectora de cassettes, de manera que acceder a esos materiales es previo al tema computacional. Las computadoras de hoy están preparadas sólo para la lectura de CD y DVD, de manera que lo que puede digitalizarse fácilmente es lo que viene en esos soportes”.



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