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A prueba de fallos: cómo trabajan los testers

Antes del lanzamiento al público de un producto, las empresas recurren a estos especialistas. Dos de los principales testers que trabajan en el país cuentan cómo es su trabajo. Qué se necesita para poder convertirse en uno y tener así acceso a la vanguardia tecnológica antes que cualquier otro. 01 de Febrero 2012
A prueba de fallos: cómo trabajan los testers

Para muchos fanáticos de la tecnología es una de sus máximas aspiraciones. Conocer los productos antes de su lanzamiento, encontrar errores, recomendar funcionalidades y poder opinar para muchos es un sueño. Los testers son los encargados de realizar todas estas actividades.

Las pruebas suelen empezar con dos años de anticipación y pasan por varias fases. Una primera etapa es el alpha testing. En este estado, el producto funciona en un 30 por ciento, aproximadamente. La segunda fase es la de beta testing, en la cual el equipo ya se encuentra operativo en un 100 por ciento pero aún puede mostrar bugs

“Para ser beta tester te tiene que gustar el producto y ser usuario”, sostiene
Gaby Menta, uno de los principales consultores y beta testers del país. “Le dedico casi 12 horas por día, no tengo un horario. Puedo investigar toda la noche o toda la mañana. La marca me va mandando material para que esté al día y me exigen que encuentre cosas que ellos no ven”, explica. Hoy, Menta tiene su propio emprendimiento bautizado Acroworld, pero antes trabajó dos años en Apple y más de seis en Adobe, que lo catalogó como "evangelizador" de Acrobat y PDF. 

Marcelo Monzón es beta tester de Photoshop hace ocho años y utiliza el producto hace más de 20. Escribió tres libros sobre el programa y actualmente se encuentra probando la versión para el Creative Suite 6 (CS6). Al igual que Menta, sostiene que el tester tiene que ser un usuario con mucho conocimiento del producto. “Hay que conocer la herramienta en su plenitud, ser honesto y conservar códigos que no se  pueden romper. Hay varios que no cumplen esto y así terminan apareciendo pantallas de los productos en blogs antes de su lanzamiento”, sostiene.

“A la hora de testear entro en un backend y empiezo a analizar el programa. Desde la experiencia de usuario uno descubre algún bug o algo que incomoda y lo reporta. A la vez, voy viendo los mails de los demás testers que van reportando y puedo probar lo que cuentan. Así se va generando un feedback entre los testers”, cuenta Monzón.

Sin currículum
Llegar a ser un beta tester no es algo simple. No sé manda un CV a ningún lado. El puesto se logra por recomendación. Monzón cuenta que en el caso de Photoshop “hay que demostrar que se es un usuario con mucho conocimiento del programa", y agrega: Te tiene que presentar un beta tester y después la empresa te tiene que aprobar”. Menta asegura que todo se mueve en grupos chicos: “Un circuito de amiguismo, un inner circle”, amplía.

A grandes rasgos, hay dos grupos de beta testers. Aquellos que trabajan dentro de la empresa y los que prueban los productos a nivel usuario, en la mayoría de los casos sin remuneración alguna. Para Monzón, de todas maneras, representa una gran ventaja. "Puedo dar cursos o hacer consultoría y ya saber cómo se maneja antes que el resto. Obviamente, tengo que esperar hasta último momento por una cuestión de confidencialidad", relata.

Que el usuario común de estos software o dispositivos no tenga acceso a las versiones de prueba no quiere decir que no sean tenidos en cuenta. “Hay que hacerle caso al consumidor, al que insulta, al que se enoja, tenés que interpretar todo eso. El usuario te da mucho feedback”, asegura Menta.

Evangelizar en la era 2.0
Las empresas suelen nombrar a muchos beta testers como "evangelizadores" de un producto. Se encargan de comunicar las novedades del producto, relatar las bondades del mismo y generar un interés en los potenciales usuarios. Otros no tienen ningún interés en formar parte de este grupo, ya de que esa manera pueden mantenerse críticos hacia ese dispositivo o software.

"El evangelizador lleva ese nombre porque tiene que comunicar la buena nueva. Las redes sociales hicieron que el evangelizador sea el 'vende humo', pero no es tan simple como eso", explica Menta, nombrado evangelizador de Acrobat y PDF por Adobe.

El evangelizador y beta tester "tiene que tener humildad para conectar con el usuario y tener como mínimo 35 años", sostiene Menta. Para el consultor se debe partir de esa edad porque el evangelizador "tiene que ser más análogo que digital", y añade: "El negocio necesita lo análogo. Los que toman la decisiones hoy son tipos análogos, el que compra el iPad o el gerente de marketing es una persona de 40 años para arriba".



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