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La revolución del wireless

Apple eliminó el puerto de audio 3,5mm del iPhone y decretó que, de ahora en más, los auriculares no tendrán cables, generando un sismo en la industria que impulsó a otros a seguir sus pasos. ¿Cambiará en algo el negocio de la música?

Por Tomás Balmaceda - 02 de Enero 2017
La revolución del wireless

Quizás ya sea tiempo de cambiar nuestro viejo y obsoleto calendario de fiestas y feriados. Ya van muchos siglos celebrando Navidad, Reyes o Año Nuevo… ¿por qué no sumar fechas geeks para que los nerds de todo el mundo celebren? Que haya una jornada dedicada a la Feria E3, que trae el futuro de los videojuegos; otra, al unpacking de las novedades anuales de Samsung, que siempre tiene a decenas de miles atentos a la transmisión por streaming; y, por qué no, un fin de semana largo para la conferencia I/O, con la que Google anuncia los lanzamientos previstos para el resto del año. En este hipotético calendario, una jornada de celebración sería el anuncio del nuevo iPhone, un evento anual que concentra la atención de fanáticos y curiosos. Si bien Tim Cook está lejos de poseer el carisma y magnetismo de Steve Jobs, las keynotes con las que se anuncian los flamantes modelos del smartphone más famoso del mundo suelen ser el epicentro de rumores, discusiones, alegrías y decepciones. Fanáticos de la manzanita o no, todos terminamos hablando de su gadget icónico.

Esto fue lo que sucedió en septiembre, cuando conocimos los iPhone 7 y 7 Plus, que se convirtieron de inmediato en objetos de deseo. Con un procesador A10 multinúcleo y doble cámara trasera en el caso del modelo Plus, el iPhone 7 dejó satisfechos a los que buscaban novedades. Pero también trajo una polémica: por primera vez en su historia, Apple diseñó un teléfono sin un puerto físico para auriculares de 3,5mm, quizás la conexión más extendida y popular del mundo. A partir de ahora, sólo se podrá escuchar música a través de un enlace inalámbrico Bluetooth o usando un adaptador de su conector Lightning. Para muchos, con esta drástica decisión de diseño una de las firmas más relevantes de tecnología decretó la muerte de los cables y puso patas para arriba la industria de los auriculares y el sonido, que sufrió uno de los mayores golpes por parte de quien había sido, hasta ahora, su aliado. No es la primera vez que Apple decide de manera unilateral el fin de un formato. Fue la primera en ofrecer computadoras sin unidades de disco —primero “mataron” al diskette, después al CD—y también en eliminar los puertos USB de sus últimos modelos de Macbook Air. La explicación oficial fue contundente: su obsolescencia es algo inaceptable para la compañía.

“La tecnología del conector de audio tiene más de 100 años. Su última innovación sucedió hace medio siglo, cuando lo hicieron más pequeño. Nadie más lo tocó. Es un dinosaurio y llegó el momento de avanzar”, declaró Greg Joswiak, VP de Marketing de la compañía de Cupertino. El mismo Cook aseguró en varias entrevistas que el puerto era demasiado grande para los tamaños actuales de los teléfonos y que dificultaba que los smartphones fueran resistentes al agua. Al eliminarlo y concentrarse en la conectividad Bluetooth, esos problemas desaparecieron y Apple pudo ponerse a la misma altura de headsets que sí eran waterproof. Pero no todos creen que las motivaciones están estrictamente vinculadas a la innovación. En un duro artículo en el Financial Times, el analista Paul Erickson recordó que los periféricos wireless son los productos con mayor rentabilidad en el mercado de los auriculares, un terreno en el que Apple se metió en 2014 con la compra de Beats, líder en el rubro, por US$ 3.000 millones. Gracias a la tecnología producto de esa adquisición, Cook pudo anunciar el reemplazo oficial de los auriculares con una opción inalámbrica llamada AirPods. Pequeños y extravagantes, estos auriculares llamaron la en las redes sociales. En los análisis de varias consultoras, 24 horas después de la presentación de la nueva generación de iPhone, la mayoría de los mensajes en Twitter y Facebook no estaban concentrados en la nueva cámara o en su procesador sino en este raro gadgdet, que generó un sinfín de bromas. Y no sólo de parte de usuarios mordaces o anónimos: el muy serio The Guardian describió a los AirPod como “tampones sin cordón” para explicar su forma y tamaño.

Lo cierto es que nadie está convencido de su verdadera utilidad, porque parecen destinados a caerse y perderse con facilidad, además de no ser estéticamente muy agradables. Apple no está solo en la apuesta por el fin de los cables. Samsung y Sony también han comprado pequeñas startups de auriculares y audio en el último año, y el nuevo smartphone de Motorola, el Moto Z, tampoco tiene puerto de audio. Al igual que el iPhone 7, el aparato incluye un adaptador de ficha de 3,5mm al puerto USB C; pero también parece una respuesta frágil y compleja, que termina impulsando al usuario a usar la conectividad Bluetooth. Al respecto, Maximiliano Hernández, Regional Manager para el Cono Sur de la empresa Logitech señala que “todo hace pensar” que “hay una tendencia hacia la desaparición de los cables. Y agrega: “ En abril, Logitech anunció la adquisición de la marca Jaybird, considerada líder en wearables de sonido inalámbrico con dispositivos especializados para escuchar música en el alto rendimiento deportivo”. Para el ejecutivo, “la conectividad Bluetooth ha madurado y su uso se ha masificado. Está súper aceptada por los consumidores y su uso se hace cada más más fácil y popular”.

 

Fin de una era

 

¿La revolución del wireless significa que vamos a escuchar mejor música? ¿O aún es temprano para hablar de su extinción? Las opiniones están divididas. Desde el lado del consumidor, no parecen ser buenas noticias. Por un lado, porque el puerto físico de audio puede parecer obsoleto pero siempre funciona y rara vez trae problemas. Se pueden enchufar y desenchufar con facilidad y es el último puerto físico universal, que funciona más allá del fabricante. No importa si el sistema es Android, Windows Phone o iOS: los auriculares siempre andan. Ahora, habrá que llevar un adaptador para Lightning o USB C. Y los enlaces Bluetooth pueden ser un dolor de cabeza, sobre todo cuando más equipos con esta conectividad se van sumando a nuestra vida. Vincular los gadgets no es nunca indoloro. “Yo escucho música con cable y soy defensor del cable. Incluso me pasa con la guitarra porque, aunque no parezca, el cable es más cómodo que lo inalámbrico: si pasa algo es fácil saber qué es. Siento que es igual cuando estoy en mi casa o de gira”, le contó a INFOTECHNOLOGY el músico Juanchi Bailerón. El líder de Los Pericos es uno de los productores musicales más importantes del continente, responsable del sonido de algunos  de los álbumes de Andrés Calamaro, Divididos, Julieta  Venegas, Iván Noble, Ciro y los Persas o Estelares.

Para él, la supuesta búsqueda actual por el mejor sonido está presa de la moda: “Hoy, la calidad HiFi está al alcance de muchos pero no se puede negar que ese afán está un poco inflado, hay mucho marketing. Podés escuchar muy bien con auriculares grandes o chicos y, la verdad, no sé si hay tanta diferencia entre los dos. Porque el sonido viene de la mano de una tendencia en la forma en que se mezclan los discos, bien fuertes. En la actualidad la mezcla no sólo sirve para corregir lo que quizá no está tan bien, sino también ecualizar para que todo sea compacto, comprimido, que suene con un rango dinámico fuerte. Y los auriculares están pensados para que suenen bien en el contexto de ese sonido ‘gordo’. No me gusta dar nombres, pero hoy escucho a bandas poderosas que no pueden competir con el vinilo de ‘El lado oscuro de la luna’; ahí hay una dinámica increíble que se perdió”. Diego Poso, gerente de Programación y Producción de La 100, es un reconocido melómano y una voz autorizada a la hora de hablar del disfrute de la música. Para él la discusión sobre las ventajas del cable tiene que hacerse a la luz de los diferentes modos en los que la música nos atraviesa: “‘La vida on demand, por decirlo de algún modo, hace que los millones que amaban la calidad vinilo no acepten nada menos y que aquellos que aman la comodidad del ‘no cable’ se sientan encadenados con algo que era lo usual hasta hace poco. Por ende, nacen más propuestas con más segmentación. Que sea digital y perfecto puede no ser valorado para un amante del vinilo de la misma forma que el hecho de que hoy los gadgets tiendan a ser inalámbricos no significa que privilegien la calidad. Pueden ir de la mano o no”.

“Yo escucho música todo el tiempo. Y si bien en algunos sentidos valoro las soluciones, esa innovación que logran algunas empresas tecnológicas, persisto con rituales de décadas atrás. Para cada momento, una herramienta. La tecnología en todas sus formas me permite escuchar casi todo lo que quiero en cualquier lado con pequeños dispositivos… ¡no puedo  viajar con mi discoteca en un avión! Pero si estoy en casa o en mi oficina y quiero escuchar algo, es probable que, por más cómodo que sea, no elija ese mismo formato”, le contó a INFOTECHNOLOGY.  Aunque las empresas de tecnología están dispuestas a forzar la mano de los consumidores, lanzando dispositivos que los obliguen a optimizar o perder la capacidad de usar sus gadgets con libertad, todo parece indicar que quizá sea demasiado temprano  para confirmar la extinción de este supuesto dinosaurio, que se las ha arreglado para resistir más de un siglo.



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