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Elon Musk compró el auto de James Bond por US$1 millón y quiere llevarlo a las masas

El CEO de Tesla compró el vehículo de la película El espía que me amó protagonizada por Roger Moore en 1977. 22 de Septiembre 2017
Elon Musk compró el auto de James Bond por US$1 millón y quiere llevarlo a las masas

Desde sus comienzos, la ciencia ficción impacto en el desarrollo tecnológico y sirvió de inspiración para muchas empresas, entre ellas Tesla, la compañía de baterías y vehículos eléctricos de Elon Musk. Este tiene un gadget de película favorito y es el auto submarino Lotus Esprit que James Bond conduce en la película de 1977, El espía que me amó.

Tesla creció al punto de codearse con las grandes automotrices, llegando momentáneamente a ser la más valorada de la Bolsa. Ayer, anunció que dejará de producir la versión económica del Model S, siendo este el primero que quedará en el pasado.

Pero no es el caso del vehículo submarino del agente 007. El auto que manejó el actor Roger Moore tenía distintos modelos cuyo uso dependía de la toma. Había uno convencional, otro que desplegaba las aletas y otro que era simplemente una carcasa operada por un buzo en las escenas submarinas. Este último fue el que Musk compró en septiembre del 2013 en una subasta por US$ 997.000 en Londres.

En ese momento no revelaron la identidad del comprador, pero luego el equipo de prensa de Tesla lo confirmó. El CEO explicó que de chico se sorprendió por cómo el vehículo se transformaba al tocar un botón, pero que años más tarde se desilusionó al enterarse de que no era real. “Lo que voy a hacer es mejorarlo con equipamiento de Tesla y hacer que se transforme de verdad”, decía la respuesta de Musk.

El auto se había perdido desde la producción de la película y fue descubierto nuevamente en 1989 cuando fue comprado junto al contenido de un depósito ubicado en Long Island, en los Estados Unidos. Desde entonces, el vehículo circuló por distintos museos durante 24 años, hasta que terminó en una subasta.

El “Wet Nellie”, como se lo llamaba durante la filmación, es eléctrico, como los autos de Tesla, pero no tiene ruedas. Es básicamente un submarino impulsado por cuatro propulsores conectados a una serie de baterías ubicadas dentro de compartimientos a prueba de agua.

En los 70s, se pensaba que hacer uno de verdad podría costar US$ 100.000, pero si Musk logra crear uno que se transforme, podría valer incluso más.



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