*

Entreprenerds

Se adelantó a Netflix, fracasó, e intentó de nuevo. Hoy factura US$1 millón

Cansado de pelear con ejecutivos de la industria del cine que pedían su cabeza, quien supo revolucionar la TV vía streaming a los 20 años, ahora tiene más experiencia y un modelo de negocios bajo el brazo. 27 de Junio 2017
Se adelantó a Netflix, fracasó, e intentó de nuevo. Hoy factura US$1 millón

Aunque su nombre no suene demasiado, sin dudas, su mayor emprendimiento dejó una huella profunda. Y es que Tomás Escobar (28) fue un pionero en muchos sentidos. No solo porque creó, en el 2009, Cuevana, emprendimiento con el que el video bajo demanda llegó a millones de usuarios mucho antes que Netflix, sino porque en su plenitud, en 2011, tuvo 15 millones de usuarios mensuales activos, el equivalente al 50 por ciento de los clientes de internet de toda la Argentina. En el mismo momento, Escobar recibía denuncias penales de grandes compañías por violación a la propiedad intelectual. En el máximo momento de conflicto, Escobar intentó readecuar su modelo de negocios y conciliarlos intereses de sus usuarios con los de las productoras, buscando un arreglo para operar en forma legal. Pero tras interminables meses de idas y vueltas"donde tratábamos de negociar y buscar un sistema que le sirviera a todas las partes”, las cosas se empantanaron.

“Las empresas no estaban dispuestas a compartir su negocio de América latina con un chico de 22 años y menos avalando una idea que había nacido sin su consentimiento”. Hoy recuerda que llegaron a firmar varias cartas de intención pero, una y otra vez,los acuerdos se frenaban y el arco se corría.“En un momento, cuando todo era ya interminable, me empecé a dar cuenta de que mi atención ya estaba derivando hacia nuevos proyectos e ideas. Y finalmente dejé de atender a Cuevana”, rememora hoy. Esa breve pero intensa historia, que fue reflejada casi como un melodrama por los medios, no desalentó a este emprendedor. Más bien lo empujó hacia un nuevo proyecto, esta vez enfocado en el área de educación: la capacitación en tecnología.

“Empezamos Acámica con tres socios en 2014. Nos incubó Wayra (de Telefónica) y desde mediados del 2016 alcanzamos el break-even. En este momento tenemos un equipo de 22 personas generando con tenidos educativos específicos para unos 15.000 estudiantes pagos y con más 200.000 personas registradas para una amplia oferta de cursos tech”, dice. Espera terminar 2017 facturando US$ 1,5 millones. Entre altas, bajas y vuelta a levantarse, Escobar asegura haber cambiado muchas cosas en su forma de emprender.

 

Tomás Escobar, CEO de Acámica

 

¿Qué aprendiste del cierre de Cuevana? ¿Cerrar era una decisión obvia?

Era muy cabeza dura e insistí durante meses, buscando alternativas. Y me costó admitir que no había. Lo que hoy rescato es que aprendí a ver que el momento más difícil es cuándo decir basta, incluso cuando aún parecen haber opciones para seguir explorando. Ahora parece simple darse cuenta pero creo que tendría que haber cerrado Cuevana un año antes. Al final de todo el ciclo, el único que perdía el tiempo era yo. Y eso es lo único que tengo y que vale.

 

¿Hiciste algo diferente al emprender con Acámica?

Uno de los grandes cambios fue hacerlo en equipo. En aquel momento, quienes hoy son mis tres socios, me vinieron a buscar para hacer algo en el tema de educación y tecnología y entre los cuatro le fuimos dando forma. En cambio, con Cuevana estaba prácticamente solo y tenía todo sobre mi espalda. Trabajar a la par con otros emprendedores tiene muchas ventajas. Por ejemplo,si tenés un momento en el que no estás bien, tus partners pueden tomarla posta y eso te ayuda a levantar. Otra cosa que tuve que ir aprendiendo en estos años fue a delegar. Yo, personalmente, tengo una vara alta para medirla calidad de mi trabajo. Y exijo lo mismo a los demás. Pero fui dándome cuenta de que es posible aceptar que otra persona puede llegar al mismo resultado pero siguiendo otro camino.

 

¿Qué tenés en cuenta para crear equipos desde cero?

Que hay que saber rodearse de gente más hábil que uno en los diferentes skills que necesita la empresa. De hecho, me parece un buen objetivo empresario, para el largo plazo, poder armar un buen equipo y dejar de ser indispensable.

 

En una charla reciente, el creador de Waze dijo que hay que enfocarse en sacar productos e iterar versiones en forma veloz para alcanzar un relativo éxito. ¿Coincidís?

Sí, eso fue algo que también aprendí en Cuevana y lo seguimos viendo en Acámica: me parece que un clásico de los emprendedores que venimos del palo técnico y sabemos de programación es que muchas veces queremos lanzar algo recién cuando, técnicamente, está perfecto.De hecho, me ha pasado estar un par de meses trabajando en un nuevo feature. Y ahora creo que es mucho mejor lanzar rápido una versión beta e ir desde allí validando y mejorándola, en base al feedback del usuario. También fui dándome cuenta de que es importante no enamorarte de un feature determinado. Hay que saber animarse a retroceder y darlas de baja, incluso aunque aparezcan quejas de usuarios puntuales que te digan que a elloslesservía.Cualquier startup tiene tiempo y recursos limitados. Entonces, creo que conviene enfocarte en la menor cantidad de cosas posibles, para que esas sí estén 10 puntos, en lugar de ofrecer un montón de features con un promedio de seis.De hecho,si te fijás hoy en el mercado de Apps, las más exitosas básicamente hacen una sola cosa, pero la hacen realmente muy bien.

 

¿Qué tienen en común tus dos grandes proyectos?

Los dos nacieron de necesidades personales. Yo quería verseries y pelis en forma simple y nació Cuevana. Y mi paso porla facultad no fue exitoso porque la formalidad de las materiasteóricas no me servía.De hecho, me aburría enseguida de las clases aunque me podía pasar 15 horasseguidas estudiando por mi cuenta, buscando en internet, para poderresolver un problema de programación que me interesaba particularmente. Fue fundamental para poder volcarle pasión a mis dos grandes emprendimientos el hecho de que tuvieran mucho que ver con necesidades anteriores, íntimas.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

2 Comentarios

Santiago Ezequiel Ojeda Perez Reportar Responder

Las empresas no le cerraron las puertas por la edad. Le cerraron las puertas por disfrazarse de anonymous y decir que los habian hackeado. Eso fue muy burlon.

Marco Giovannini Reportar Responder

Hola muy real y llano en el relato de su experiencia y habilidades. Gracias por sus concejos, aunque soy arquitecto me sirve enormemente lo que cuenta. Saludos, Marco

Notas Relacionadas