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Las emprendedoras toman el control

Menos del 5 por ciento de las empresas tecnológicas globales son creadas por mujeres. Pero el próximo Google o Facebook podría tener una fundadora. Los obstáculos y ventajas a la hora de lanzar una start-up, según las emprendedoras TIC.

05 de Marzo 2013
Las emprendedoras toman el control




En la Argentina, el 40% de quienes emprenden un nuevo negocio son mujeres, y más de la mitad de la matrícula universitaria es femenina. Sin embargo, en el rubro de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TICs), ellas son minoría (menos del 5% a nivel global, según un informe de la Kauffman Foundation, realizado en 2011).

Esto podría explicarse por una menor disposición al riesgo y menor acceso a fuentes de financiamiento (por definición, los emprendimientos en tecnología tienen una baja barrera de entrada, pero requieren una gran inversión para escalarse). También hay menos mujeres en las carreras tecnológicas. “Pero, no se necesita tener un background técnico, sino de negocios", dice Patricia Araque, fundadora de Ellas2.0, la filial Iberoamericana de Women2.0, una red de emprendedoras tecnológicas globales.

Araque es buen ejemplo de lo que predica. Licenciada en Relaciones Públicas, su primer emprendimiento fue una escuela de Idiomas en las afueras de Madrid. “Me propuse escalarlo, y la mejor forma era por Internet. Ya encontraría a alguien que hiciera el desarrollo tecnológico”, confiesa. Ese “alguien” resultó ser su marido, que estaba sin empleo. Así es que Patricia creó, en 2011, Atalaya Formación y su esposo lo desarrolló.

En el camino de buscar asesoramiento y financiación, la emprendedora se contactó con Women2.0, creada en los Estados Unidos para impulsar el emprendedorismo tecnológico femenino. Y decidió llevar la idea al mercado de habla hispana. “Uno de los problemas a la hora de emprender es la escasez de referentes, ya que esto de la autopromoción y la marca personal no es muy femenino”, dice Araque. “Lo que nos propusimos fue dar visibilidad a las emprendedoras exitosas, compartir lo que hacemos y ayudarnos”, destaca.

Pensar y atreverse
“A la hora de emprender, cometí todo tipo de errores”, confiesa María Laura Orfanó (37), ingeniera en Sistemas y fundadora de Rucatech, una desarrolladora de software a medida, e-commerce y aplicaciones móviles. “Traté de armar una puntocom con compañeros de la facultad, pero se disolvió por falta de tiempo para reunirse. Después, alquilé una oficina cuando todavía no tenía clientes. Esas equivocaciones me costaron, pero aprendí que se puede cerrar una oficina sin que se caiga el proyecto", dice.

Su carrera emprendedora comenzó cuando aún estaba cursando, y al mismo tiempo trabajaba en un banco, en el área de soporte técnico. “Quería hacer desarrollo, en lugar de hacer soporte, y por eso se me ocurrió armar una puntocom que nunca llegó a lanzarse. Luego, con un compañero, creamos una consultora de tecnología para pymes y abrimos una oficina, sin antes salir a buscar clientes. Mi socio renunció y yo quedé sola con los gastos, hasta que se terminó el contrato de alquiler y me fui”. Al poco tiempo, un compañero de facultad le pasó un trabajo que no podía cubrir: armar un sistema ERP para la mutual de despachantes de Aduana. Como era un proyecto extenso, convocó a dos colegas más. Corría 2005 y el proyecto terminó siendo seguido por otros. La mutual sigue siendo cliente de Rucatech.

MUJERES EJECUTIVAS

Cuando la cantidad de proyectos se hizo estable, fue hora de abrir nuevamente una oficina. Así nació Rucatech, del mapuche "ruca", casa. Su padre, Alfredo, contador público, empezó a ayudarla con las gestión administrativa, hasta que se incorporó al equipo.

En 2012, la empresa ganó el concurso de aplicativos Open App, organizado por el grupo Telefónica y NEC, por su desarrollo de una aplicacion para el trabajo colaborativo. Ese año, también sumó al primer inversor externo, con un 10% del capital. Actualmente, la compañía emplea a 12 profesionales, factura $ 1 millón anuales y exporta servicios a Perú, Ecuador y Venezuela.

“El mayor capital de mi empresa es el grupo humano. Cuesta formarlo y hay que mantenerlo”, dice. “La buena disposición y escucha son fundamentales”, apunta Orfanó. “En este rubro, la competencia por el talento es muy fuerte. Cualquiera de mi equipo podría irse a otra empresa y ganar más. Si no lo hacen es porque se sienten cómodos y motivados. Si tenemos que trabajar 14 horas por día para terminar un proyecto lo hacemos, y, después, nos vamos un día entero a un spa", cuenta.

Orfanó fue una de las oradoras del primer Founders Friday del año, el último viernes de febrero. En este encuentro que se realiza una vez por mes, las emprendedoras se encuentran para compartir experiencias y hacer networking. “Cuando yo empecé, no había incubadoras ni este tipo de reuniones. Ahora que existen, los recomiendo plenamente”, concluye.

Garra y estilo
En las oficinas de Trendsetters, un shopping online de grandes marcas y diseñadores, se respira glamour y compañerismo. La fundadora, Manuela Arnedo, licenciada en Administración por la Universidad de San Andrés y con un Master en Finanzas de la UCEMA, trabajó primero en un banco. “Y, mientras hacía un máster en Finanzas, me dí cuenta de que Internet era uno de los negocios con mayor proyección. Podría haber hecho una carrera bancaria, pero quería ir a una velocidad mayor que la de una corporación", cuenta.

Así, Arnedo armó su primera start up, Think Y, una consultora de marketing digital. “Aprendí trucos de posicionamiento web y cuáles son las palabras más buscadas. Pero lo fundamental es que me rodié de especialistas", cuenta. "Busco gente más talentosa que yo. No me da miedo que me superen. Y si se van a otro lado, mantenemos una buena relación y me traen nuevos negocios", asegura.

Arnedo también hace hincapié en el clima laboral. “Somos muy compañeras y salimos en grupo”, confiesa. “Para las Fiestas, hubo que trabajar el 25 y el 31. Esto no se logra sin cercanía y compromiso”, agrega la líder de un equipo de ocho.

Think Y se armó con $ 10.000 de inversión. Hoy tiene clientes globales como L´Oreal, Dove, GM y LG . No conforme con esto, su fundadora se lanzó a emprender en otro rubro: las compras online. Creó Trendsetters, una plataforma de e-commerce que vende los remanentes de grandes marcas y productos exclusivos de diseñadores.

Garra y estilo
En las oficinas de Trendsetters, un shopping online de grandes marcas y diseñadores, se respira glamour y compañerismo. La fundadora, Manuela Arnedo, licenciada en Administración por la Universidad de San Andrés y con un Master en Finanzas de la UCEMA, trabajó primero en un banco. “Y, mientras hacía un máster en Finanzas, me dí cuenta de que Internet era uno de los negocios con mayor proyección. Podría haber hecho una carrera bancaria, pero quería ir a una velocidad mayor que la de una corporación", cuenta.

Así, Arnedo armó su primera start up, Think Y, una consultora de marketing digital. “Aprendí trucos de posicionamiento web y cuáles son las palabras más buscadas. Pero lo fundamental es que me rodié de especialistas", cuenta. "Busco gente más talentosa que yo. No me da miedo que me superen. Y si se van a otro lado, mantenemos una buena relación y me traen nuevos negocios", asegura.

Arnedo también hace hincapié en el clima laboral. “Somos muy compañeras y salimos en grupo”, confiesa. “Para las Fiestas, hubo que trabajar el 25 y el 31. Esto no se logra sin cercanía y compromiso”, agrega la líder de un equipo de ocho.

Think Y se armó con $ 10.000 de inversión. Hoy tiene clientes globales como L´Oreal, Dove, GM y LG . No conforme con esto, su fundadora se lanzó a emprender en otro rubro: las compras online. Creó Trendsetters, una plataforma de e-commerce que vende los remanentes de grandes marcas y productos exclusivos de diseñadores.
 

 La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento IT Business de El Cronista (05/03/2013)



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