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Entreprenerds

Empezaron en una terraza y hoy facturan millones imprimiendo en 3D para multinacionales

Se dedican a dar servicios dentro de la impresión 3D. Buscan profesionalizar su modelo de negocio de la mano del marketing empresarial y el desarrollo de soluciones industriales.

Por SEBASTIÁN DE TOMA - 22 de Septiembre 2017
Empezaron en una terraza y hoy facturan millones imprimiendo en 3D para multinacionales

Tener la idea —y el espíritu emprendedor-— es tener un camino marcado delante de los ojos. Recorrerlo es otra cosa totalmente diferente. Si lo sabrá Tomás Chernoff (24), fundador y hoy director Comercial de Che3D, una empresa especializada en servicio de impresión 3D para el sector industrial.

Lo que hacen, en concreto, es producir piezas de baja tirada para marketing empresarial y fabricar impresoras 3Dy sus insumos. Si bien la empresa comenzó oficialmente en 2014, la relación entre la impresión 3D y Chernoff viene de toda la vida. “Mi papá, Jorge, siempre trabajó con impresoras 3D industriales porque él diseña productos, pero realmente me empecé a meter en 2011 y estuve tres años leyendo hasta que me regalaron mi primera impresora, desarmada, en 2014.”

Tras un mes de armado—tanto de la impresora como de la página web—, Che3D vendió su primer prototipo en abril de ese año.

 

Primera vez

En la cabeza de Chernoff, Che3D no está en soledad: es uno de los tres emprendimientos que lanzó este emprendedor serial. “Estaba en casa y por temas personales no quería salir. Corté con todo y empecé tres proyectos al mismo tiempo”, recuerda.

“El primero, que arranqué con un amigo, era desarrollar moldes de inyección para fabricar ‘selfie pods’ antes de que llegaran a la Argentina; el otro era una productora de contenidos audiovisuales con drones que se llamaba The Copters. Che3D fue el tercero. ”De todos, el único que sobrevive. El nombre de la empresa, agrega el emprendedor, es un juego de palabras entre las primeras letras de su apellido y el Che Guevara.

La mención del militante argentino, símbolo de las ideas revolucionarias en América latina, no es casual. Según Chernoff: “Buscábamos democratizarla fabricación de productos, de ideas. Queríamos que cada persona que tenga una idea pueda materializarla”. Luego empezaron a profesionalizar el área de diseño, e incorporaron al equipo a dos estudiantes de Diseño Industrial, Natan Aizenberg y Tomás Planas, que como responsables del área de Desarrollo Creativo atienden los proyectos de clientes más importantes.

El recorrido de la empresa estuvo siempre centrado en brindar servicios. Comenzaron con el marketing más efectivo: vía pública y boca en boca. “Hicimos estudios y vimos que nos iba a resultar más efectivo imprimir stickers y pegarlos en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Buenos Aires que gastar en Google  Adwords”, señala Chernoff.

Ese nicho, imprimirlas maquetas de los aspirantes a arquitectos y diseñadores industriales, les trajo clientes muy fieles que los recomendaron. Con el tiempo atrayeron a clientes más grandes, de escala internacional, como Bayer y Claro. Ahí fue cuando Che3Dcomenzó a profesionalizarse.

“Empezamos a mirar qué hacían los otros players del sector y el rumbo de la empresa cambió acorde a eso: empezamos dando servicios y ahora, además de vender impresoras, agregamos el diseño de productos y su fabricación.”

 

Dolores de crecimiento

Además de Claro y Bayer, entre los clientes de Che3D hoy se cuentan el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Volkswagen y Volvo. Quizás por eso la facturación se haya duplicado en el último año. Sin embargo, no todo es color de rosa: en 2016 aparecieron los problemas.

Tuvieron que ocuparse de resolver los dolores que provocó ese crecimiento. Por ejemplo, comprarle la parte a uno de los socios, que empezó con Chernoff a los seis meses de que arrancó la empresa. “Hace cuatro meses que le compramos su parte y, como un conflicto no pautado, ahora nos tenemos que mudar. Él se va a quedar con el inmueble que ocupábamos en Villa Pueyrredón y con parte de los clientes de la empresa. Nos salió el tiro por la culata pero la disolución era más difícil que la compra de acciones.”

Por otro lado, el fundador de la empresa descubrió, en sus propias palabras, “que con 24 años” no sabe dirigir una empresa. Así, Eugenio Zucal, un estudiante avanzado de abogacía en la Universidad Austral con varias experiencias en la dirección de ONG, asumió en julio de este año como CEO de la compañía y Chernoff quedó como su director Comercial.

“Empecé a darme cuenta de que una organización necesita ciertas normas para funcionar. Era una lucha de egos y me cansé de dejar que las personas cometan errores por mantener el buen clima de trabajo en la empresa; y, además, preferí valorar mis amistades”. Se lee raro, ¿no? En el papel, seguro, pero durante la charla con el fundador de Che3D es fácil darse cuenta de que Chernoff no es uno más del montón.

La impresión 3D es una de sus pasiones pero no la única; la innovación, el pensar hacia el futuro, está en todo lo que se propone. Por eso es que tiene lentes de realidad virtual casi desde que aparecieron en el mercado, usa drones y quiso emprender con ellos desde antes que se pusieran de moda, y además compró bitcoins cuando estaban baratos y ahora se dedica a ver cómo la cotización no deja de subir. Escribe sus ideas desde siempre, hace seis meses que decidió no trabajar más los fines de semana pero los días de semana nunca deja de ir a la oficina (“Llego todos los días a las nueve y me voy a las seis para dar el ejemplo”, dice al pasar), y como si todo esto fuera poco, recientemente empezó a practicar canto y estudiar teatro. Un personaje.

 

Nac&Pop

“Llegamos a ser 10 empleados, aunque hoy somos siete, y en total somos un equipo de 25 entre los que trabajan como proveedores para nosotros y la gente que está en las filiales de Corrientes, Río Grande y La Plata. Nos redujimos en la oficina y la fabricación de máquinas la hacemos a través de terceros”, afirma el fundador de Che3D.

“Hubiera sido más fácil importar máquinas desde cero, pero si queremos democratizar el acceso a la fabricación, hacerlo con una máquina china no tiene sentido.” La idea, dice el fundador, es potenciar empresas; fabricar emprendedores. Por eso, para fortalecer la industria de la impresión 3D en el país es que comenzaron a certificar los procesos.

“Vienen los clientes con un problema y no solo se lo resolvemos sino que le armamos una estructura de soluciones posibles para que el inconveniente no vuelva a ocurrir que es lo que, muchas veces, están buscando. Por ejemplo, a un veterinario le armamos un dispositivo para medir la presión que tenía una linterna para revisar a los animales. En lugar de empezar de cero, buscamos las mejores soluciones del mercado, y las incorporamos en un diseño ad hoc.”

A modo de cierre, lo mejor es citar al joven emprendedor: “El ecosistema emprendedor no es para cualquiera; hay muchas personas que entraron y salieron deChe3Dporque no pudieron alcanzar el alto rendimiento que necesita una startup. Hay que resolver proyectos enormes para empresas muy grandes con calendarios muy acotados.”


EN NÚMEROS

Fundación: 2014

Inversión inicial: $12.000

Facturación (proyectada): $ 4 millones

Empleados: 7


Esta nota fue publicada en la edición 240 (septiembre 2017) de Infotechnology.



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