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Polisofía: una herramienta que enseña a innovar

La empresa creada a fines de 2011 le enseña a players como Telefónica, Universidad Di Tella, o la chilena Codelco a capitalizar el conocimiento de sus empleados. Sus creadores cuentan cómo fue el proceso y por qué en América latina no tienen competidores.

Por Flavio Cannilla - 14 de Agosto 2012
Polisofía: una herramienta que enseña a innovar




Reid Hoffman, creador de LinkedIn, resumió recientemente la esencia de un emprendimiento con potencial: “la idea debería cubrir una necesidad básica que, hasta ahora, no estaba cubierta”. Michel Mosse y Andrés Lawson aprobarían tal examen. Con Polisofía, crearon una empresa dedicada a la innovación abierta incompany, que proyecta para fines de 2012 una facturación de $ 600.000 en la Argentina, además de lo que pueda aportar su reciente desembarco en Santiago de Chile. Todo con una idea simple, pero que, hasta entonces, no encontraba respuesta: cómo enseñarles a las empresas a innovar.

mossepolisofiaMichel Mosse. Crédito: Gentileza Polisofía


La firma creada a fines de 2011 desarrolló un software que, a través de dos productos, ayuda a una organización a liberar el potencial de sus empleados para generar soluciones a problemas de negocio o, directamente, impulsar ideas propias.

El proyecto surgió cuando ambos se conocieron trabajando como consultores de Estrategia para Bain&Company, la consultora internacional de origen estadounidense. Juntos se toparon con InnoCentive.com, la plataforma de innovación norteamericana de la que participan hasta 250.000 científicos y empresas estadounidenses. “Pensamos, por qué no armar una comunidad de innovación abierta pero para Sudamérica, porque los problemas de las empresas regionales son otros que de EE.UU.”, comenta Mosse, en diálogo con Infotechnology.com. Cabe recordar que, en InnoCentive.com, las empresas proponen desafíos para profesionales desarrollen soluciones. Las mejores propuestas pueden cosechar premios de hasta u$s 1 millón.

En noviembre 2011, equipados apenas con la idea y un powerpoint, Mosse y Lawson, economista por la Universidad Di Tella, el primero, e ingeniero Industrial por el ITBA, el segundo, se presentaron en la competencia de proyectos que impulsa Wayra, la aceleradora de ideas generada por el grupo Telefónica. Polisofía se convirtió en uno de los ganadores y recibió el fondeo de u$s 50.000 por el 10% de la empresa. El éxito los terminó de convencer para dejar su trabajo en Bain e iniciar, junto a un grupo de ingenieros informáticos y diseñadores, el desarrollo de un software que sería la piedra ángular de su comunidad de innovación latinoamericana.

Un cambio de foco
“Sin embargo, los primeros relevamientos en la región, nos probaron que, antes de querer armar una comunidad de innovación se requería un paso previo: enseñarle a las empresas a innovar; darles herramientas, para que puedan sistematizar procesos de innovación puertas adentro”, comenta Mosse. El emprendedor destaca que, en la región, el concepto de innovación está mucho más ligado a acciones de mejora continua o las normas de calidad, que a implementar procesos de innovación.

“Cambiamos de foco y nuestro software pasó a convertirse en un producto”, cuenta el entrepreneur, de 27 años. El programa, desarrollado en el lenguaje de código abierto Rubi, mutó en dos variantes. La primera, denominada “Desafíos”, propone a la empresa una plataforma para formular problemas para que empleados o proveedores intenten resolverlos. La segunda es “Ideosfera”. Se trata de una solución que permite instalar un espacio en el cual los empleados tienen la posibilidad de posicionar una idea y encargarse, después, de generarle el soporte necesario. “En muchas compañías, el tema de innovación es algo que termina todavía con la idea. La implementación suele ser algo que ni se contempla”, comenta Ariel Goldvarg, Chief Innovation Officer de Polisofía, desde su Rosario natal donde se graduó como ingeniero Industrial.

El cambio de foco tuvo sus frutos: a los seis meses, Polisofía pudo emitir su primera factura. Hoy, la joven empresa ya puede considerarse en el punto de equilibrio operativo. Cuenta con 10 clientes, entre ellos a Un Techo Para Mi País, Telefónica, la Universidad Di Tella, el Gobierno porteño o la compañía chilena Codelco.

Saltar a Chile
Un motor no menor fue, justamente, la apuesta a cruzar la cordillera. Fundación Chile, la entidad público-privada, que busca apuntalar al país vecino como un centro de innovación y tecnología de la región financió la llegada de la start-up argentina con una inyección de capital de u$s 70.000. “En Chile, la innovación es parte de la política de Estado. Es él mercado a estar”, explica Goldvarg.

Para este año, en Polisofía, que cuenta con 11 empleados, se propusieron varios hitos a alcanzar. Uno será organizar el capítulo Buenos Aires de la Crowdsourcing Week, evento itinerante con sede en Singapur, que se celebra en ciudades como Nueva York, Londres o París. Otro será el viaje a Silicon Valley, en septiembre, de la mano del Gobierno de la Ciudad, junto a otras 14 empresas.



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