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Pikachu gurú tech: no es la primera vez que Pokémon salva a Nintendo

El increíble fenómeno de Pokémon Go tomó a muchos por sorpresa pero la franquicia de Nintendo siempre estuvo ligada a la innovación en tecnología. Cómo es su historia y cuál podría ser futuro. 

Por Tomás Balmaceda - 27 de Septiembre 2016
Pikachu gurú tech: no es la primera vez que Pokémon salva a Nintendo

Las crónicas de los próximos años contarán que, de la noche a la mañana, Pokémon Go tomó al mundo por asalto. Quizá para entonces haya una mejor comprensión de los factores que hicieron posible que, de manera explosiva, un videojuego de realidad aumentada --un recurso que parecía dejado de lado por los grandes estudios-- se convirtiera en una de las Apps más exitosas de la historia. Para ese momento, además, se podrá saber si logró mantener su éxito o si, como parecen indicar los últimos números, sufrió una estrepitosa caída. Lo que seguramente esté presente en las retrospectivas es que el título es sólo el eslabón más publicitado de una larga cadena de innovación que comenzó hace dos décadas atrás bajo el paraguas de Nintendo y que mantuvo a Pikachu y sus amigos a la vanguardia de la tecnología en el videogaming.

Bautizada a partir de la contracción de “Pocket Monsters”, la franquicia Pokémon se basa justamente en eso: en pequeños monstruos que podemos llevar de un lugar a otro sin problemas. Su creador es Satoshi Tajiri, un joven japonés que durante su adolescencia se escapaba del colegio para jugar al arcade Space Invaders y que, a duras penas, terminó una tecnicatura en electrónica en Tokio, poco interesado como estaba en la educación formal y mucho más deseoso por crear sus propios títulos. Sus primeros pasos, sin embargo, fueron en el mundo editorial. Primero con un fanzine de culto, dedicado a develar los trucos de los juegos más populares, y luego con dos libros sumamente exitosos sobre juegos. Con esto llamó la atención de Nintendo, quien lo apadrinó junto a su socio, el diseñador Ken Sugimori. Juntos crearon algunos videojuegos menores hasta que, en pleno lanzamiento de la consola Game Boy, acercaron una idea en la que venían trabajando hace tiempo: actualizar para las nuevas generaciones el viejo hobby de recolectar insectos, que ellos mismos practicaron siendo niños, esta vez cazando monstruos. Así nació Pokémon, el título que logró multiplicar las ventas del flamante gadget de Nintendo en todo el globo y que masificó un nuevo y prolífico segmento en la industria, las consolas portátiles.

 Al igual que lo que pasaría años más tarde con Angry Birds, Pokémon realizó el camino inverso de la inmensa mayoría de las franquicias: nació primero en el mundo digital y luego pasó a los cómics, programas de televisión, películas y un sinfín de productos licenciados. No se trató de un éxito de la noche a la mañana pero Tajiri tuvo un padrino de lujo. Cuando presentó a las autoridades de Nintendo su idea del juego no logró entusiasmar demasiado pero sí intrigó a Shigeru Miyamoto, el creador de Super Mario Bros. Fue él quien funcionó de virtual tutor del proyecto y quien sugirió volver social al juego, incluyendo con los cartuchos un cable que hacía que dos consolas portátiles se pudiesen conectar para que jugadores compitan entre sí con las criaturas que habían cazado previamente. El primer juego de Pokémon salió a la venta en 1996 con un formato revolucionario: cartuchos de dos bandos distintos, Verde y Rojo, que cada niño debía elegir incluso antes de poder probarlo. Ese mismo año lanzaron una edición especial Azul, que revitalizó de inmediato las ya generosas ganancias obtenidas, y cuando desembarcó en 1998 en los Estados Unidos lo hizo con la versión del equipo Amarillo, que también pasó a ser muy codiciado por los coleccionistas.

Así, en su primera encarnación, Pikachu y sus amigos quedaron vinculados a un hito innovador en el mundo de los videojuegos: la consola Game Boy, que hizo punta en el mercado portátil y cuyas dos primeras generaciones combinadas vendieron más de 118 millones de unidades en todo el mundo. No sólo eso, con su cable conector --el Game Link Cable, que tuvo varias versiones y fue implementando en otros títulos-- los cartuchos de Pokémon ofrecieron una experiencia social y conectada que hoy existe gracias a las redes pero que, por ese entonces, se lograba sólo con este accesorio. Lo que se dice unos adelantados.

 

Caballito de batalla

 

Cuando en 1998 Nintendo decidió lanzar su versión con pantalla color, también recurrió a Pikachu para estrenar una paleta de colores exclusiva con el relanzamiento del juego. Y,  además, introdujo un personaje secreto, Mew, que sólo aparecía en algunos cartuchos al azar, lo que obligaba a los fanáticos a comprar más de uno hasta encontrarlo. Estos primeros títulos se mantienen, dos décadas después, como verdaderos clásicos de culto y miles de jugadores los siguen jugando, tanto en las consolas originales, que se venden a altos precios en sitios de subasta, como en emuladores no oficiales.

 

Celosa de sus propiedades, Nintendo vio crecer a la franquicia en varios rubros --con juegos de cartas, varias temporadas de la serie de televisión y hasta películas-- pero evitó inundar el mercado con muchos videojuegos y sólo lanzó productos luego de trabajar mucho en ellos. Recién entre 1999 y 2000 hubo una continuación con la versión Dorada y Plateada de Pokémon, ya sólo para Game Boy Color y con 100 nuevas criaturas. El éxito fue inmediato y al  día de hoy se vendieron 23 millones de cartuchos. Cuando en 2001 la compañía japonesa lanzó una nueva consola portátil, la fallida Game Boy Advance, también recurrió a Pikachu para atraer fanáticos con la versión Rubí del juego, que se mantiene como el título más vendido para el formato pero no logró salvar al gadget, cuyo fracaso empujó a una crisis a Nintendo, de la que pudo salir en 2004 con la llegada de un nuevo producto, la DS. Allí también Pokémon fue un factor clave: la saga Diamante y Perla revitalizaron la franquicia con un enfoque novedoso e hicieron que la nueva consola portátil superara los hitos de venta que había tenido una década atrás toda la línea Game Boy. Una vez más, los “monstruos de bolsillo” fueron innovadores, ya que sus juegos le sacaron provecho a las ventajas técnicas del dispositivo y le mostraron a la competencia que existía un segmento no explorado en el recién muchos años después se metería Sony con su PlayStation Vita.

 

 La segunda década del siglo 21, sin embargo, fue muy dura para Nintendo, que perdió terreno en el redituable mundo del gaming tras el fracaso de Wii U, una consola que quedó muy lejos de las ventas de PlayStation y XBox, y por evitar subirse al fenómeno mobile, en el que nunca confió. Tras largas deliberaciones y discusiones internas que fueron la comidilla de la prensa nipona, los ejecutuvos decidieron meterse en el mundo de los smartphones apostando a lo que siempre había funcionado: Pikachu. Así apareció Pokémon Go, que fue descargado 100 millones de veces en su primer mes, un número que ninguna otra App había logrado en la historia, y tuvo un pico de 45 millones de usuarios activos en julio, superando a Snapchat, Twitter e Instagram.

 

¿Un éxito sustentable?

 

Es difícil analizar un fenómeno de estas características. La referencia obligada es la de otra sorpresa en el mundo mobile que obligó a quemar todos los libros, el mega suceso Preguntados, del estudio argentino Etermax, que ya lleva 200 millones de instalaciones y el año pasado tuvo 3.000 millones de partidas jugadas. Su creador, Máximo Cavazzani, le dio a Information Technology su visión: “Aunque tanto Preguntados como Pokémon Go son dos casos de éxito mundial en cuanto a viralidad, creo que se miden por otros factores. Pokémon Go generó grandes picos de descargas en tan sólo un día y el impacto fue muy fuerte a nivel mundial. Sin embargo, eso no te garantiza que tu app o juego vaya a durar en el tiempo. El éxito de un juego no se mide sólo por su impacto, sino también por su permanencia: Preguntados batió un récord histórico en Estados Unidos, permaneciendo durante más de 66 días consecutivos en el primer puesto del App Store, mientras que a menos de dos meses Pokémon Go ya descendió de ranking. Tuvo un fuerte impacto al inicio, generado por una expectativa muy alta de lo que se iban a encontrar, y una base de fans muy extensa en lo que respecta a toda la franquicia. Para muchas personas era su primer acercamiento a un juego de realidad aumentada. Pero la experiencia de usuario no terminó ‘capturándolos’ en el tiempo”.

Como bien destaca Cavazzani, uno de los puntos centrales de Pokémon Go es que rescató de su letargo gamer a la realidad aumentada, que había sido totalmente opacada por la realidad virtual, tan en boga gracias a cascos como los Oculus Rift. En la Argentina existe CamOnApp, una empresa nacional que trabaja desde hace más de un año con esta técnica y lleva más de 1.500 páginas interactivas creadas para medios gráficos y ya tiene acuerdos cerrados para implementarlo en packaging de marcas de consumo masivo de la región. Damián Alcalá, su CEO y uno de sus fundadores, reconoció que se están beneficiando por el éxito de la última aventura de Pikachu: “Para CamOnApp, y para las empresas de todo el mundo que trabajamos con realidad aumentada, Pokemón Go ayudó muchísimo. El gran desafío de la realidad aumentada para los próximos años es que se convierta en algo de uso masivo y eso requiere mucha educación a usuarios y anunciantes. El caso Pokemon Go nos hizo acortar esos tiempos de educación de la industria; algo que puede tardar quizás años se achicó a unos pocos meses. También es importante de cara a inversores ya que un caso de éxito de este tipo genera mayor confianza a la hora de invertir en startups que la usan como tecnología principal en su negocio. Muchas más personas saben que es realidad aumentada y para qué sirve gracias a Pokemon Go”.

Aún es muy temprano para saber si estas criaturas de bolsillo lograron salvar, una vez más, a Nintendo de un desastre financiero (a juzgar por cómo se comportaron los accionistas terminó beneficiando más al estudio que creó el juego, Niantic, que a la compañía nipona), pero al menos logró marcar récords históricos y que todos hablaran de él. “Pokémon Go tiene una excelente base de usuarios y todo el bagaje cultural y la nostalgia que le da la influencia de la marca, pero si no le llevan novedades a los usuarios está destinados a perder usuarios para quedarse con los de nicho. El desarrollo de un juego no termina nunca. Así como son fáciles de descargar, este tipo de juegos móviles también requieren de un soporte constante de parte del desarrollador para mantener ‘enganchado’ al usuario. En todo momento siempre hay un poco de suerte, pero al final siempre gana el que está más preparado y el que recorrió el mejor camino.”, concluyó Cavazzani.



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