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Ahora los nerds protagonizan la historia y cambian el mundo

Estereotipados como los cerebritos sin vida social, hoy el cine y la televisión los reivindican como protagonistas. El rol de Silicon Valley en el proceso fue fundamental: hoy, son los ingenieros los que están cambiando el mundo.

Por Juan Castiglione - 03 de Noviembre 2017
Ahora los nerds protagonizan la historia y cambian el mundo

El componente peyorativo del término nerd fue inoculado. La palabra, de solo cuatro letras, concisa, taxativa y certera, significó durante décadas una sentencia inapelable para aquel que tuviera que soportarla sobre sus hombros; hoy, en cambio, puede ser utilizada en Tinder como anzuelo de conquista sin que a nadie se le ocurra fruncir el ceño.

Como gran parte de los fenómenos culturales surgidos en los Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo 20, el origen de la palabra “nerd” está ligado a una concepción tan azarosa como particular.

El relato oficial afirma que el adjetivo fue utilizado por primera vez en “If I Run The Zoo”, un libro del popular autor infantil Dr. Seuss publicado en 1950, para definir a uno de los animales del zoológico imaginario del narrador. Un año después, “nerd” hizo su debut en los medios masivos, cuando Newsweek se hizo eco de su popularidad en Detroit, Michigan, donde era utilizada para definir a personas rectas y aburridas. Vale aclarar que esta no es la única teoría al respecto. Otros aseguran que la palabra proviene de “knurd”, es decir, drunk (borracho) al revés, o incluso de “nut” (loco), que derivó en “nert” y, por último, en su forma final, con una d al final.

Sea cual sea su origen, lo concreto es que su uso se extendió a todo el país durante los tumultuosos años sesenta y, en algún momento no determinado, pasó a definir a aquellas personas con inteligencia superior a la media, adeptas al estudio que, además, eran socialmente inadaptadas. Así, quedó conformado el estereotipo al que se le agregaron los anteojos de marcos gruesos, el pelo engominado y el persistente acné juvenil. Solo le faltaba ser explotada por la maquinaria de entretenimiento de Hollywood, que no tardó en sacar rédito de ella.

 

Construcción del nerd

En 1963, el nerd llegó a la gran pantalla de la mano de Jerry Lewis y su “Profesor Chiflado”. El protagonista, un profesor de química que crea un brebaje que lo convierte en un joven apuesto y atlético, cumplía con los postulados antes citados: era antisocial, su inteligencia era superior y su aspecto no emitía ni la menor señal de sex appeal. Éxito de taquilla, el film creó el molde con el que la cultura popular replicaría al nerdismo en los años venideros, apelando al tópico recurrente de los “perdedores hermosos”.

Sin embargo, tuvieron que pasar casi 20 años para que la primera edad dorada del cine nerd floreciera. Desde Silicon Valley llegó la onda expansiva de la revolución informática y los guiones con tramas relativas a la tecnología se amontonaron en los escritorios de todas las productoras del sur de California. A modo de repaso, estos fueron solo algunos de los hitos “nerdistas” del cine ochentoso: “Tron”, “Weird Science”, “Volver al futuro”, “Los cazafantasmas”, “Querida, encogí a los niños” y, por sobre todas ellas, la canónica y esencial “Revancha de los nerds”. El listado es variopinto: las hubo de acción, ciencia ficción, humor e, incluso, drama. El eje, en cambio, siempre fue el mismo: ciencia, tecnología e inadaptados sociales.

Apagados los neones de la década de los ochenta, los noventa y el primer lustro del siglo 21 continuaron con este legado, aunque sin la mística del cine nerd de la era Reagan. Síntoma de la época, el género se encontraba en su momento más bajo y con razón: el furor por la informática hogareña ya se había evaporado en el hemisferio norte: Microsoft, IBM y Apple eran las empresas más aburridas del mundo y la renovación cool de la bahía de San Francisco que llegaría con Google y Yahoo! todavía estaba en pañales.

Fue justamente el nacimiento de las “punto com” lo que empezó a captar la atención del mundo nerd y reconfigurarlo como un aspiracional, algo de lo que uno no debería avergonzarse. Las nuevas empresas tech del norte de California abandonaron el gris de los servidores y apostaron por el color, las oficinas con todo tipo de comodidades y los campus modernos y amigables con el medio ambiente. Ser un nerd con un diploma de ingeniería en Software de pronto se volvió sinónimo de rockstar y comenzar una charla citando algún capítulo de un viejo manual o recordar algún detalle oscuro de una serie podía consagrar al orador, sin exagerar, como el alma de una fiesta.

 

Ciencia ficción y superhéroes

El universo nerd no se limita únicamente a la ciencia, la tecnología y los lentes de marco grueso; también está ligado a sus consumos.  En este sentido, la ciencia ficción y los superhéroes fueron históricamente los reductos donde la cultura nerd consolidó su vínculo con lo masivo, aunque siempre trazando una línea entre los consumos populares y aquellos que estaban reservados “solo a entendidos”. Sin duda, los casos más paradigmáticos de la fusión de estos dos mundos son las dos sagas interestelares más famosas del mundo, Star Wars y Star Trek, que se transformaron en  fenómenos globales sin abandonar su perfil de culto.

Para Axel Kuschevatzky, crítico de cine, guionista y productor cinematográfico, fue la generación de George Lucas la que “comenzó a mover el avispero, en lo que fue un movimiento transcultural”. Al respecto, agregó que realizadores como Lucas se inspiraron en sus propios consumos culturales de la infancia y la adolescencia: “Star Wars no deja de ser una reinterpretación del Flash Gordon de los años cincuenta. Tanto él como otros realizadores de temáticas similares llevaron el material que se encontraba en los márgenes de la industria a su centro, logrando una aceptación masiva releyendo cosas que ya existían”.

Los superhéroes son otro caso paradigmático de consumo nerd impulsado al campo de la masividad. Si bien Batman, Superman y Spiderman han gozado durante décadas de gran popularidad, el resto de los personajes de las galaxias de Marvel y DC tuvieron que abrirse su propio camino. Para Kuschevatzky, el gran suceso de Marvel está basado en que posee el “ADN de la masividad”: las historietas de la prestigiosa editorial, ahora convertida en manos de Disney en un gigante del entretenimiento, se han nutrido de temáticas generales que interpelan a todo tipo de públicos.

El mercado también metió la cola. Para Hernán Panessi, periodista especializado en cine y cultura pop, se ubicó al consumidor en un lugar de mayor atención “y, en general, el público que más consume es el catalogado como nerd, ya que es más fetichista y destina más de su presupuesto ocioso a gastarlo en cosas calificadas como ‘nerds’”. Al respecto, agrega que si hubo en los últimos años una proliferación de películas de superhéroes sustentada por el público es porque, básicamente, detrás hay una industria que vio que el tema funcionaba. A esto hay que sumarle plataformas como Netflix, que aportaron otorgando la posibilidad de ver contenido segmentado.

 

Presente nerdista

La grilla de programación ofrece hoy una considerable cantidad de producciones cuya temática remite de manera directa al universo nerdista. La multipremiada “The Big Bang Theory”, “Stranger Things”, “Doctor Who”, “Silicon Valley”, “Rick and Morty”, “Mr. Robot” y, sobre todo, la colosal “Game of Thrones” (que reinterpreta en clave de drama televisivo muchas de las temáticas de la mitología de “El Señor de los Anillos”), son productos a los que les cabe el mote “nerd” y, sin embargo, pueden ser consumidos por una audiencia que se encuentra muy lejos de esta etiqueta.

"Tal vez nos estamos volviendo más listos, no involucionamos."

Los guiños a la Tierra Media, el vocabulario científico y los modismos propios de un SysAdmin hoy son aptos para todo público. “Silicon Valley” puede basar todo un capítulo en la diferencia que existe entre quienes usan Tabs o barra espaciadora para la indentación de código y, aún así, no aburrir a la audiencia con sus tecnicismos. Lo mismo ocurre con la cáustica “Rick and Morty”, cuyo humor negro de altas revoluciones se permite combinar gags que remiten a las caricaturas de Tex Avery con leyes físicas dignas de una tesis de doctorado, sin excluir a nadie.

Kuschevatzky considera que los realizadores actuales, hijos generacionales de George Lucas y Steven Spielberg (cuyo magnum opus “Ready Player One” se estrenará en 2018), no han reinventado la televisión, sino que han aportado a la aparición de nuevas variantes de personajes que ya existían en el imaginario común.

Del lado de las audiencias, Panessi destaca que, de la mano de internet, la democratización de la cultura de consumo permitió ampliar audiencias. “Tal vez nos estamos volviendo más listos, contra los pronósticos que aseguran que vamos involucionando. Los públicos jóvenes son cada vez más piolas, son más diversos, no aceptan los guetos; al mismo tiempo que te gusta el Turismo Carretera te puede gustar ‘Batman’ y el que es fanático de Independiente puede gustar de ‘Stranger Things’. Hubo una evolución de las audiencias súper saludable. Se han vuelto más amplias”, reflexiona.

En definitiva, los tiempos cambiaron y para bien. Nunca fue tan fácil para los espectadores acceder a contenidos de su preferencia y para los creadores de contenido conocer a sus audiencias y realizar producciones acordes a sus gustos. Si existe una cultura nerd global es porque había más nerds de lo que muchos estaban dispuestos a admitir, posibilitando el surgimiento de un público que, en palabras de Panessi, “no se siente desclasado por saber donde nació Superman o por coleccionar figuras de He-Man”.

 

El podio de los nerds del cine y la TV

David Lightman, interpretado por Matthew Broderick, es el protagonista de "War Games" (1983), un hacker que, por error, ingresa al sistema del Departamento de Defensa americano, encargado del sistema de defensa nuclear.

Louis, caracterizado por Robert Carradine, es un nerd arquetipo que protagoniza "Revenge of the Nerds" (1984). Fue explotado por la cultura popular en los años venideros. Antisocial y brillante, termina triunfando frente a las humillaciones de los "populares" de su universidad.

Enfocada en el ecosistema emprendedor de Silicon Valley, la serie homónima, es protagonizada por Richard Hendricks, un típico nerd de la bahía de San Francisco interpretado por Thomas Middleditch, visionario e inocentemente idealista que trata de llevar su startup a las grandes ligas. Pero no es tan fácil hacerlo sin pactar con el diablo (es decir, las grandes firmas de tecnología).

Sheldon Cooper es, quizás, el nerd más famoso del mundo. Jim Parsons se pone en la piel de el protagonista de "The Big Bang Theory", quien con su Asperger latente y su inteligencia superior no solo es un ícono de la TV moderna sino que también sacó a los científicos del laboratorio y los llevó al estrellato.

 

Publicado originalmente en la edición 239 de la revista Infotechnology 



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