Plan cumbre

 Damián Maldini, director de Marketing y Comunicaciones de Iplan, cuenta como el montañismo se insertó en su vida y su experiencia en este rubro.

Por Por Manuel Parera - 01 de Junio 2012
Plan cumbre

 Empezó hace 10 años, más por curiosidad que por experiencia cercana. Tomó un curso en la escuela de montañismo Centro Andino de Buenos Aires y tras los entrenamientos de escalada en el Cenard tuvo su primera experiencia en el Aconcagua. La montaña le da paz y tranquilidad, la posibilidad de conocer gente y despejarse, aunque hace cuatro años también disfruta de la paternidad, por lo que toma expediciones más cortas. “Me encanta la montaña. Compré una hostería en San Martín de los Andes a la que vamos dos veces por año y cada tanto al Lanin”, dice Damián Maldini, director de Marketing y Comunicaciones de Iplan, que prevé facturar este año $ 270 millones. A Maldini le gustaría tener más tiempo para ir a expediciones a otros continentes, aunque su materia pendiente a nivel local sea hacer cumbre en el Aconcagua.

Damián Maldini

 -¿Cuál fue la experiencia que más recuerda?
-La que más me gustó, porque fue la primera, fue escalar el Aconcagua. Por la expectativa que tenía y porque no conocía a ninguna de las personas con las que iba a escalar. Salimos con el guía y fui aprendiendo de a poco. Uno hace cumbre en esas montañas cuando la montaña te deja, no cuando uno quiere. En esa oportunidad, no pudimos hacer cumbre pero llegamos hasta un refugio a casi 6.000 metros de altura. Fue lo más alto que estuve.

-¿Cómo fue que empezó con el montañismo?
-Siempre me gustó la montaña, a pesar de que soy de Buenos Aires. Cuando era chico íbamos siempre los inviernos a esquiar. Encontré la motivación a través de un documental sobre el tema y me enganché. Empecé a averiguar y arranqué con el curso.

-¿Qué es lo más complicado?
-Se complica muchas veces por el clima, que puede extender imprevisiblemente los plazos de una aventura. O porque ahora con una familia los tiempos son distintos. Pero se va conociendo mucha gente y distinta de la que a uno lo rodea en el ámbito empresarial, con otras ideas y otra perspectiva. Hasta las condiciones de agua, cocina o higiene en las que uno tiene que estar terminan resultando totalmente naturales. Es una actividad que me da mucha paz y lo tomo como un momento de reflexión.



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